¡Hola a todos en esta comunidad de Mildly Infuriating!
Aprovechando el genial concurso organizado por @nectarbytes53 (con el apoyo de @bulliontools, @thekittygirl y @melinda010100) para dar a conocer este rincón de desahogo, vengo a dejar mi humilde aportación. Porque si algo encaja perfectamente con el concepto de estar "ligeramente enfurecida" (bueno, quizás más que ligeramente), es lo que me acaba de ocurrir este lunes 3 de agosto.
La noche del intruso acróbata
Todo comenzó a principios de semana. En mi zona se fue la luz (algo tristemente cotidiano), así que mi esposo y yo estábamos acostados en la cama, a oscuras y en total silencio, entretenidos con los celulares.
De repente, se escuchó el seco y acostumbrado golpe en el patio.
En mi patio tengo un tanque grande de almacenamiento de agua. Había un gato vecino bastante grande que tenía la mala maña de saltar desde el paredón, aterrizar sobre la tapa del tanque de agua y de allí bajarse al suelo. Ambos escuchamos el impacto e instintivamente pensamos: "Nada, es el gato de siempre".
Pero al golpe habitual no le siguió el silencio... le siguió un chapoteo desesperado y estruendoso.
Pensamos que alguien se había metido al patio, pero la realidad era aún más absurda: el bendito gato no calculó bien (o la tapa cedió) y cayó de largo directo al interior del tanque, abriendo un hueco gigante en el plástico rígido.
El rescate de "Ethan Hunt"
A la luz de los teléfonos quitamos lo que quedaba de la tapa. El animal estaba completamente desquiciado, nadando en círculos en el agua oscura y helada. Busqué rápidamente un paño grande mientras mi esposo intentaba sacarlo, pero entre el pánico y las garras, era imposible agarrarlo directamente.
En un descuido, el gato atrapó un extremo del paño con las uñas, sacó fuerzas de donde no tenía, se impulsó como un especialista de cine de acción y ¡zas!, logró salir del tanque y salir disparado hacia la noche.
Desde ese instante, mi esposo y yo lo bautizamos Ethan (como Ethan Hunt, el de Misión Imposible). Sobrevivió a su hazaña, pero les cuento algo: después de semejante baño nocturno, me da la impresión de que no le quedaron absolutamente más ganas de volver a pisar mi patio.
[Miniatura Misión Imposible Cat]
*Ilustración digital de Ethan ejecutando su escape desesperado generado Geminis.* Lo infuriating: El "hermoso" trabajo de bricolaje
El gato se fue vivito y coleando a seguir viviendo sus siete vidas... pero a mí me quedó la molestia, el gasto y el dolor de cabeza de tener que arreglar la tapa destrozada. ¡Gracias por el regalo, Itan!
Como la economía no está para andar comprando tanques nuevos por culpa de acróbatas felinos, tuve que ponerme manos a la obra. El proceso me dio un trabajo monumental durante toda la semana:
1. Recoger los pedazos rotos de la tapa azul.
2. Hacer una serie de orificios a los bordes con un alambre caliente para coser la grieta con alambre duro.
3. Comprar la famosa "pega tanque" epoxy negra para sellar todo herméticamente.
Por fin hoy viernes logré aplicarle la pega. **No quedó nada bello**, de hecho parece una costura sacada de Frankenstein, pero por lo menos tranca el tanque y evita que le entre polvo (o que otro gato decida hacer clavados).
Fotos del proceso de remiendo:

El estado de la tapa tras el impacto inicial. El agujero que dejó el amigo Ethan



Reflexión final
Toda esta locura y la rabia de pasar horas remendando plástico bajo el calor me hizo recordar irremediablemente el final del famoso poema de Aquiles Nazoa, *El Chichero y el Gato*:
Donde quiera que estés, oh inmundo gato
Oye la maldición que echarte quiero
sinvergüenza, bandido, mentecato
"por ti tuve que reparar el tanque
para no contratar a un plomero"
Ethan tuvo su lección y su baño gratis, pero la cuenta de la pega y el trabajo de plomería improvisada nos tocó hacer a mi y a mi esposo.
¿A alguien más le ha tocado reparar un desastre causado por la fauna local? ¡Los leo en los comentarios!
Fuentes Use el traductor de Ecency Fotos tomadas con mi Celular Redmi 9T
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La noche del intruso acróbata
Todo comenzó a principios de semana. En mi zona se fue la luz (algo tristemente cotidiano), así que mi esposo y yo estábamos acostados en la cama, a oscuras y en total silencio, entretenidos con los celulares.
De repente, se escuchó el seco y acostumbrado golpe en el patio.
En mi patio tengo un tanque grande de almacenamiento de agua. Había un gato vecino bastante grande que tenía la mala maña de saltar desde el paredón, aterrizar sobre la tapa del tanque de agua y de allí bajarse al suelo. Ambos escuchamos el impacto e instintivamente pensamos: "Nada, es el gato de siempre".
Pero al golpe habitual no le siguió el silencio... le siguió un chapoteo desesperado y estruendoso.
Pensamos que alguien se había metido al patio, pero la realidad era aún más absurda: el bendito gato no calculó bien (o la tapa cedió) y cayó de largo directo al interior del tanque, abriendo un hueco gigante en el plástico rígido.
El rescate de "Ethan Hunt"
A la luz de los teléfonos quitamos lo que quedaba de la tapa. El animal estaba completamente desquiciado, nadando en círculos en el agua oscura y helada. Busqué rápidamente un paño grande mientras mi esposo intentaba sacarlo, pero entre el pánico y las garras, era imposible agarrarlo directamente.
En un descuido, el gato atrapó un extremo del paño con las uñas, sacó fuerzas de donde no tenía, se impulsó como un especialista de cine de acción y ¡zas!, logró salir del tanque y salir disparado hacia la noche.
Desde ese instante, mi esposo y yo lo bautizamos Ethan (como Ethan Hunt, el de Misión Imposible). Sobrevivió a su hazaña, pero les cuento algo: después de semejante baño nocturno, me da la impresión de que no le quedaron absolutamente más ganas de volver a pisar mi patio.
*Digital illustration of Ethan making his desperate escape, generated by Gemini.* The cat went alive and collided to continue living his seven lives... but I had left the trouble, the expense and the headache of having to fix the damaged lid. Thank you for the gift, Ethan!
Since the economy is not here to buy new tanks because of feline acrobats, I had to get to work. The process gave me a monumental job all week long:
1. Collect the broken pieces from the blue cap.
2. Make a series of holes to the edges with a hot wire to sew the crack with hard wire.
3. Buy the famous "hit tank" epoxy black to seal everything hermetically.
At last today Friday I managed to apply the hit. There was nothing beautiful left, in fact it looks like a seam taken from Frankenstein, but at least it tracts the tank and prevents it from getting dust (or another cat decides to do nailed).
Photos of the remitting process:

Final reflection
All this madness and the rage of spending hours remending plastic under the heat made me remember irremediably the end of Achilles Nazoa's famous poem,
Wherever you are, oh unclean cat
Listen to the curse I want to throw you out
scoundrel, bandit, mendecate
"for you I had to repair the tank
not to hire a plumber "
Ethan got his lesson and a free bath, but my husband and I were the ones who had to deal with the adhesive and the makeshift plumbing work.
Has it been for anyone else to repair a disaster caused by local fauna? I read them in the comments!
Sources Use the Ecency translator Photos taken with my Redmi 9T phone






