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Inocuidad de los alimentos. La importancia del "Qué" y el "Cómo" comes lo que consideras sano

Publicado en Español, Inglés y Portugués.


Editado en PhotoCollage


Buenas noches y dulces sueños.

Es inherente a nosotros la necesidad de alimentarnos, para ser personas sanas y rendir en la vida y el trabajo. Nuestra dieta debe ser adecuada, pero... ¿qué pasa cuando ese alimento que por sus propiedades crees sano con una inadecuada preparación se pueden convertir en la peor de tus pesadillas? La inocuidad del alimento es crucial en nuestra salud.

Como microbióloga, he visto cómo la creencia de que un alimento es “sano” por ser vegetal o pescado puede convertirse en un riesgo real si no se maneja con las precauciones adecuadas. La cadena de transmisión de enfermedades comienza mucho antes de que el alimento llegue a tu plato, y termina en tus manos.

Amigos míos, si son altos consumidores de vegetales y carnes blancas o rojas para que sus dietas sean bajas en calorías, existe una alerta que no siempre salta y al no verla o saber eso "sano" se vuele en tu contra.

Piensa en las verduras de tallo corto como la lechuga, la espinaca o el berro. Si se riegan con agua contaminada o se consumen crudas y mal lavadas, pueden transportar metacercarias de Fasciola hepatica, el parásito causante de la fascioliasis. Este parásito se enquista en los vegetales acuáticos y, una vez ingerido, migra hasta las vías biliares, donde puede provocar dolor abdominal intenso, fiebre, diarrea durante meses y complicaciones que ponen en riesgo la vida.

El pescado no está exento. La difilobotriasis, causada por la tenia del pescado, se adquiere al consumir pescado de agua dulce crudo o insuficientemente cocido. Este parásito puede alcanzar varios metros de longitud en el intestino humano y, aunque muchas veces es asintomático, puede causar obstrucción intestinal y deficiencia de vitamina B12. Congelar el pescado a -20°C durante al menos 7 días o cocinarlo a 63°C elimina el riesgo.

Lo mismo pasa con las carnes mal cocidas que son otro frente. La carne de cerdo cruda o poco cocida puede contener cisticercos de Taenia solium. Si esos quistes llegan al intestino humano, se desarrolla la tenia adulta. Pero hay un giro aún más peligroso, la cisticercosis humana ocurre cuando se ingieren los huevos de la tenia, presentes en agua o alimentos contaminados con heces de una persona infectada. Esos huevos pueden formar quistes en el cerebro y causar convulsiones o epilepsia. La carne de res mal cocida transmite Taenia saginata, que aunque suele causar síntomas digestivos leves, puede medir mas de 10 metros y vivir años en el intestino.

No solo los parásitos nos golpean también las bacterias acechan. Salmonella se asocia al consumo de huevos crudos o poco cocinados y de carne de aves insuficientemente cocida. Cocinar completamente los alimentos de origen animal y mantener separados los crudos de los cocinados son medidas esenciales para prevenirla. Staphylococcus aureus produce toxinas que no se destruyen con la cocción y que contaminan cremas pasteleras, lácteos y carnes procesadas cuando un manipulador infectado no se lava las manos. Escherichia coli en alimentos procesados indica contaminación fecal; la pasteurización es el único punto de control crítico que garantiza la seguridad microbiológica de productos como el queso mozzarella.

Y para colmo están los virus como el virus de la hepatitis A que se transmite por vía oro-fecal, o sea por alimentos o agua contaminados con heces de una persona infectada, o por un manipulador que no se higieniza las manos. La amebiasis sigue el mismo patrón, Entamoeba histolytica llega al organismo a través de alimentos o agua contaminados con quistes, o por contacto fecal-oral.

La conclusión es clara, no basta con elegir vegetales, pescado o carnes magras. Lo que marca la diferencia es el lavado riguroso, la cocción completa y la higiene de manos antes de preparar y consumir alimentos. Como microbióloga, mi recomendación es simple, tratar cada alimento crudo como si pudiera estar contaminado, y aplicar las barreras de seguridad que la ciencia ha demostrado eficaces. Saber qué y cómo lo comes es el primer paso para comer de verdad sano.





ENGLISH



Good night and sweet dreams.

The need to eat is inherent to us, to be healthy people and perform in life and work. Our diet must be adequate, but... what happens when that food that, because of its properties, you believe to be healthy can turn into your worst nightmare with improper preparation? Food safety is crucial to our health.

As a microbiologist, I have seen how the belief that a food is “healthy” because it is vegetable or fish can become a real risk if it is not handled with adequate precautions. The disease transmission chain begins long before the food reaches your plate, and it ends in your hands.

My friends, if you are high consumers of vegetables and white or red meats so that your diets are low in calories, there is an alert that does not always go off, and by not seeing it or knowing it, that “healthy” turns against you.

Think about short-stem vegetables such as lettuce, spinach, or watercress. If they are irrigated with contaminated water or eaten raw and poorly washed, they can carry metacercariae of Fasciola hepatica, the parasite that causes fascioliasis. This parasite encysts in aquatic plants and, once ingested, migrates to the bile ducts, where it can cause intense abdominal pain, fever, diarrhea for months, and life-threatening complications.

Fish is not exempt. Diphyllobothriasis, caused by the fish tapeworm, is acquired by consuming raw or undercooked freshwater fish. This parasite can reach several meters in length in the human intestine and, although it is often asymptomatic, it can cause intestinal obstruction and vitamin B12 deficiency. Freezing fish at -20°C for at least 7 days or cooking it at 63°C eliminates the risk.

The same happens with undercooked meats, which are another front. Raw or undercooked pork can contain cysticerci of Taenia solium. If those cysts reach the human intestine, the adult tapeworm develops. But there is an even more dangerous twist: human cysticercosis occurs when the tapeworm eggs are ingested, present in water or food contaminated with feces from an infected person. Those eggs can form cysts in the brain and cause seizures or epilepsy. Undercooked beef transmits Taenia saginata, which, although it usually causes mild digestive symptoms, can measure more than 10 meters and live for years in the intestine.

Not only parasites strike us; bacteria also lurk. Salmonella is associated with the consumption of raw or undercooked eggs and insufficiently cooked poultry meat. Fully cooking foods of animal origin and keeping raw and cooked foods separate are essential measures to prevent it. Staphylococcus aureus produces toxins that are not destroyed by cooking and that contaminate pastry creams, dairy products, and processed meats when an infected handler does not wash their hands. Escherichia coli in processed foods indicates fecal contamination; pasteurization is the only critical control point that guarantees the microbiological safety of products such as mozzarella cheese.

And to top it off, there are viruses such as hepatitis A virus, which is transmitted by the oral-fecal route, that is, through food or water contaminated with feces from an infected person, or by a handler who does not wash their hands. Amebiasis follows the same pattern; Entamoeba histolytica reaches the body through food or water contaminated with cysts, or through fecal-oral contact.

The conclusion is clear: it is not enough to choose vegetables, fish, or lean meats. What makes the difference is rigorous washing, complete cooking, and hand hygiene before preparing and consuming food. As a microbiologist, my recommendation is simple: treat every raw food as if it could be contaminated, and apply the safety barriers that science has shown to be effective. Knowing what and how you eat it is the first step to truly eating healthy.





PORTUGUÊS



Boa noite e bons sonhos.

É inerente a nós a necessidade de nos alimentarmos, para sermos pessoas saudáveis e rendermos na vida e no trabalho. Nossa dieta deve ser adequada, mas... o que acontece quando aquele alimento que, por suas propriedades, você acredita ser saudável pode se transformar no pior dos seus pesadelos com uma preparação inadequada? A inocuidade dos alimentos é crucial para a nossa saúde.

Como microbiologista, tenho visto como a crença de que um alimento é “saudável” por ser vegetal ou peixe pode se tornar um risco real se não for manuseado com as precauções adequadas. A cadeia de transmissão de doenças começa muito antes de o alimento chegar ao seu prato, e termina em suas mãos.

Meus amigos, se vocês são grandes consumidores de vegetais e carnes brancas ou vermelhas para que suas dietas sejam baixas em calorias, existe um alerta que nem sempre dispara e, ao não vê-lo ou sabê-lo, esse “saudável” se volta contra você.

Pense em vegetais de caule curto como alface, espinafre ou agrião. Se forem irrigados com água contaminada ou consumidos crus e mal lavados, podem transportar metacercárias de Fasciola hepatica, o parasita causador da fasciolíase. Esse parasita se encista nos vegetais aquáticos e, uma vez ingerido, migra até as vias biliares, onde pode provocar dor abdominal intensa, febre, diarreia durante meses e complicações que colocam a vida em risco.

O peixe não está isento. A difilobotríase, causada pela tênia do peixe, é adquirida ao consumir peixe de água doce cru ou insuficientemente cozido. Esse parasita pode atingir vários metros de comprimento no intestino humano e, embora muitas vezes seja assintomático, pode causar obstrução intestinal e deficiência de vitamina B12. Congelar o peixe a -20°C por pelo menos 7 dias ou cozinhá-lo a 63°C elimina o risco.

O mesmo acontece com carnes mal cozidas, que são outra frente. A carne de porco crua ou mal cozida pode conter cisticercos de Taenia solium. Se esses cistos chegarem ao intestino humano, a tênia adulta se desenvolve. Mas há uma reviravolta ainda mais perigosa: a cisticercose humana ocorre quando se ingerem os ovos da tênia, presentes em água ou alimentos contaminados com fezes de uma pessoa infectada. Esses ovos podem formar cistos no cérebro e causar convulsões ou epilepsia. A carne bovina mal cozida transmite Taenia saginata, que, embora geralmente cause sintomas digestivos leves, pode medir mais de 10 metros e viver anos no intestino.

Não são apenas os parasitas que nos atingem; as bactérias também espreitam. Salmonella está associada ao consumo de ovos crus ou mal cozidos e de carne de aves insuficientemente cozida. Cozinhar completamente os alimentos de origem animal e manter separados os crus dos cozidos são medidas essenciais para preveni-la. Staphylococcus aureus produz toxinas que não são destruídas pelo cozimento e que contaminam cremes de confeitaria, laticínios e carnes processadas quando um manipulador infectado não lava as mãos. Escherichia coli em alimentos processados indica contaminação fecal; a pasteurização é o único ponto de controle crítico que garante a segurança microbiológica de produtos como o queijo muçarela.

E, para completar, há vírus como o vírus da hepatite A, que é transmitido pela via oral-fecal, ou seja, por alimentos ou água contaminados com fezes de uma pessoa infectada, ou por um manipulador que não higieniza as mãos. A amebíase segue o mesmo padrão; Entamoeba histolytica chega ao organismo por meio de alimentos ou água contaminados com cistos, ou por contato fecal-oral.

A conclusão é clara: não basta escolher vegetais, peixes ou carnes magras. O que faz a diferença é a lavagem rigorosa, o cozimento completo e a higiene das mãos antes de preparar e consumir alimentos. Como microbiologista, minha recomendação é simples: tratar cada alimento cru como se pudesse estar contaminado, e aplicar as barreiras de segurança que a ciência demonstrou serem eficazes. Saber o que e como você come é o primeiro passo para comer de verdade saudável.




Comments · 2

  • @yasmarit(73)· 1h

    muy buen post

  • @rsanchez0308(70)· 2h

    Tiene toda la razon amiga, la buena alimentación incluye todo, desde escoger lo que comemos hasta su manipulación y coccion. Interesante post