
Ya es una costumbre que el domingo sea familiar. Y cada vez que podmeos salimos a comer o pasear, pero el resto del tiempo pasamos en casa tipo tranquilo.
Este domingo fuimos a comer, pero en lugar diferente. Fuimos a un local que vende comida Venezuela, aquí en Ecuador. Y desde que entramos el ambiente fue como sentirse en casa.
Música llanera, la amabilidad y atención de quienes trabajan allí y el menú con sabor venezolano. Mi esposo y yo pedimos un combo de sancocho de res, acompañado de cachapa con queso y jugo de papelón con limón o panela. Y para los niños pedimos pabellón criollo: granos negros, arroz, carne mechada, tajada de platano maduro, queso rayado y huevo frito. También lo acompañaron con papelón con limón.

Fue un momento muy agradable, en especial porque veia la sonrisa de mi esposo al sentirse en casa y disfrutar del ambiente del lugar. Y eso hizo que realmente esa salida valiera la pena.
Estos momentos a mi esposo y a mi nos recuerda mucho a nuestra infancia, ya que nuestros padres por lo general los días domingos nos llevaban a comer afuera. Asi que queremos crear los mismo recuerdos en ellos.




