Ser mamá de un niño me ha llevado a cumplir algunos sueños.
Siempre dije que cuando tuviera un hijo me gustaría verlo jugar fútbol, pero en ese tiempo (cuando no lo tenía) lo decía en modo de que lo pondría a jugar, sin pensar en sus deseos. Ahora que él está en mi vida y he ido aprendiendo con la maternidad, entiendo que no es mi deseo, si no el suyo.
Joaquin empezó a aprender a jugar fútbol, pero fue su decisión y a su tiempo, más allá del deseo que podamos tener sus padres. Verlo allí es una alegría, porque está realmente entusiasmado y teniendo nuevas disciplinas, además de la parte social que también le ayuda mucho a desarrollarse, pues es un poco tímido y retraído.
Por ahora él es el único nuevo, los demás niños ya tienen algún tiempo en la escuelita de fútbol o ya venían con experiencia, pero me gusta que entre todos lo ayudan e incluyen, le hacen pases y le dejan el balón para que también intente meter gol y algunas veces lo ha logrado. Por otra parte es el más pequeño de edad, pero llega saluda a todos con dando la mano, los sigue y aprende.
Hay 2 grupos de niños, los del sub 10, niños de 7 a 10 años y los sub 15. A veces juegan juntos pero con cuidado, los grandes son respetuosos y amables con los pequeños, aunque eso no quita que les metan gol jajaja. Y allí estamos los padres, sentados en las gradas haciendo barra y riendo con ellos, porque esto se trata de aprender, pero también de divertirse.
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