Cuatro paredes encierran historias: discontinuas, perfectas, trágicas, inverosímiles, desconcertantes...
Entre cuatro paredes no se aprecia la luna saludando al viejo astro que se hunde al otro extremo, esculpiendo monolitos crepusculares.
Acostados en la cama solo nos queda el techo, una sábana que arropa, el gato que nos acompaña, los recuerdos del ayer y lo vivido hace minutos; y en el peor de los casos un celular que nos desconecta.
En la intemperie: farolas iluminan plazas, niños brincan en parques, carros rugen por el asfalto, impertérritas montañas recortan su silueta contra el cielo, luminiscentes estrellas permanecen impasibles a millones de años luz.

La imagen utilizada pertenece a Patrick Carr, fotógrafo de Unsplash.com. Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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