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Sentirse parte de ese grupo que asumió una lucha que nadie quería afrontar.
Sentirse parte de esos chamos que sabían que había que hacer algo para cambiar (y que decidieron hacerlo).
Sentirte rodeado de otros como tú (pero que al mismo tiempo somos tan distintos entre sí), caminando por calles que hasta ese momento habían sido hostiles.
Sentir que tus miedos eran mucho más pequeños cuando caminábamos todos juntos.
Todas esas reuniones interminables, unas más productivas que otras, de las que salieron cosas tan geniales.
Sentir sobre ti en la calle miradas de extrañeza, que luego se fueron convirtiendo en miradas de esperanza.
Ver como poco a poco pero decididamente, hoy se acerca eso por lo que tanto se ha trabajado.
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Eso que no nos ha permitido renunciar nunca, a pesar de muchas veces sentir que no tenía sentido seguir luchando.
Eso que nos hizo pensar que aquel supuesto titán se podía vencer y, sobre todo, insistir hasta vencerlo.
Eso que nunca nos permitió bajar la cabeza, a pesar de las traiciones, a pesar de las cagadas, a pesar de la represión, la tortura, el exilio, el hambre y la muerte.
Eso que nos llevó a hacer que todo un país creyera que sí se podía soñar con algo que la mayoría de nosotros nunca vivió.
Contagiar a los que venían después de ti, no por ego, sino por la convicción de caminar en la vía correcta.
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Los que en un momento u otro caminamos codo a codo, cada vez llegando más lejos.
Todos, los que aun regados por el mundo, no han dejado de luchar por ese ideal que nos inspiró en aquellos años.
Todos, los que le dimos un nuevo significado al color rojo.Uno mejor. Uno que nos define.
Todos, los que entendimos y entendemos que para conseguir resultados distintos, necesitamos nuevos métodos.
Los que logramos la victoria de –realmente, que volvió- mierda, al famoso invicto
Los que compartimos la certeza de que las cosas se pueden hacer mejor. Y que van a estar mejor.
Todos a los que tengo presente cada vez que marcho, cada vez que protesto, cada vez que recuerdo y, sobre todo, cada vez que pienso en lo que viene.
Todos ustedes, los que me hicieron sentir y me siguen haciendo sentir esa palabra que defino con tanto y que no encuentro cómo guardar en el pecho:
Orgullo.


¡¡¡Felicidades!!!


