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Spooky Zone

😱 «3:14» (ES/EN)


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Nadie supo explicar por qué el pueblo se quedó vacío de un día para otro. Las puertas estaban abiertas, las comidas servidas, en las mesas, los autos con las llaves puestas.

Pero no había un alma.

Solo un silencio espeso.

Julia llegó tres semanas después, cuando ya era noticia vieja y nadie quería hablar del tema. Era periodista, y nunca creyó en fantasmas. Condujo hasta allí con una grabadora y una libreta, convencida de que encontraría una explicación razonable, un escape químico, una secta, algo, pensaba.

Caminó por la calle principal. El viento movía una cortina en una ventana del segundo piso de una casa. Adentro, un semillero de moscas veía un plato de sopa con una capa de moho verde. El reloj de pared estaba detenido a las 3:14. Había también un teléfono fijo colgado de su cable, balanceándose, apenas.

Julia siguió. En la escuela, las sillas estaban ordenadas. En la iglesia, las velas encendidas, consumiéndose desde hacía semanas pero sin apagarse. En el bar, encontró vasos a medio terminar y una canción sonando en la radio, en bucle, como si el tiempo se hubiera roto en ese instante exacto.

Julia empezó a grabar.

Día uno. Pueblo vacío. Sin señales de violencia. Sin cuerpos. Sin explicación.

Esa noche durmió en el auto, con las puertas cerradas. A las 3:14 se despertó sobresaltada. Todos los teléfonos del pueblo sonaban a la vez. Fijos, móviles, los que estaban en los bolsillos de la ropa tendida, los que dormían en los cajones. Un coro metálico, insistente, imposible.

Ninguno de los que contestó —porque contestó, claro que contestó, la curiosidad es más fuerte que el miedo— volvió a ser el mismo. Las voces al otro lado no decían palabras. Solo respiraban. Y esa respiración sonaba exactamente igual que la de uno mismo.

Julia colgó el suyo de un manotazo. Pero el teléfono volvió a sonar. Y esta vez, al mirar la pantalla, vio su propio número.

No contestó. Salió corriendo del auto, calle abajo, todas las luces del pueblo se encendieron solas y los teléfonos seguían sonando, casa por casa, como una infección.

Llegó a la plaza. Allí estaba un hombre de espaldas, quieto bajo la farola. No se movía. No respiraba fuerte. Solo estaba, con el brazo levantado, como quien espera una llamada que lleva toda la vida aguardando.

Julia se acercó despacio.

—¿Señor? ¿Está bien?

El hombre no respondió. El teléfono en su mano sonaba. Sonaba y sonaba, y él no lo miraba, no lo contestaba, no lo soltaba. Como si el teléfono no fuera un objeto, sino una parte de él. Como si llevara tanto tiempo sonando que ya no recordara cuándo empezó ni si alguna vez hubo silencio.

Julia retrocedió. El hombre giró la cabeza apenas unos grados. Y entonces ella entendió por qué el pueblo estaba vacío. Por qué las mesas seguían servidas. Por qué las velas no se apagaban.

Todos habían contestado.

Todos menos él.

Y él llevaba siglos esperando a que alguien, por fin, le devolviera la llamada.

Julia huyó. Condujo hasta la ciudad sin mirar atrás, y jamás volvió a contar lo que vio. Pero a veces, a las 3:14 de la madrugada, su teléfono suena. Y en la pantalla aparece un número extraño.

Y al otro lado, solo se oye una respiración.

☘️ © Contenido Original.

☘️ Imagen de unsplash.

☘️ Versión al inglés con Traductor de Google

Algunos de mis libros publicados son: Convite de Cenizas (2002), Tras la piel (2004), En este lado de la muerte (2014), El orden natural de las cosas (2015), La Sangre del Marabú (2020), La Sexta Caballería de Kansas (2024) y La Nada Infinita (2024)

😱 «3:14» (ES/EN)


Source


No one could explain why the town emptied out overnight. The doors were open, the food was served on the tables, the cars had the keys in the ignition.

But there wasn't a soul.

Only a thick silence.

Julia arrived three weeks later, when it was already old news and no one wanted to talk about it. She was a journalist, and she never believed in ghosts. She drove there with a recorder and a notebook, convinced she would find a reasonable explanation: a chemical leak, a cult, something, she thought.

She walked down the main street. The wind stirred a curtain in a second-floor window of a house. Inside, a swarm of flies stared at a bowl of soup coated with a layer of green mold. The wall clock was stopped at 3:14. A landline phone hung precariously from its cord, swaying slightly.

Julia continued recording. At the school, the chairs were neatly arranged. At the church, the candles burned, consuming the flame for weeks but never going out. At the bar, she found half-empty glasses and a song playing on the radio, on a loop, as if time itself had stopped at that precise moment.

Julia began recording.

Day One. Empty town. No signs of violence. No bodies. No explanation.

That night she slept in her car, with the doors locked. At 3:14, she woke with a start. Every phone in town was ringing at once. Landlines, cell phones, those tucked into the pockets of clothes hanging out to dry, those tucked away in drawers. A metallic, insistent, impossible chorus.

None of the people who answered—because they did answer, of course they answered, curiosity is stronger than fear—were ever the same again. The voices on the other end didn't speak. They only breathed. And that breathing sounded exactly like one's own.

Julia slammed her phone down. But it rang again. And this time, when she looked at the screen, she saw her own number.

She didn't answer. She ran from the car, down the street. All the town's lights came on by themselves, and the phones kept ringing, house by house, like an infection.

She reached the plaza. There, a man stood with his back to her, still under the lamppost. He wasn't moving. He wasn't breathing heavily. He was just there, his arm raised, like someone waiting for a call he'd been waiting for his whole life.

Julia approached him slowly.

"Sir? Are you alright?"

The man didn't answer. The phone in his hand was ringing. It rang and rang, and he didn't look at it, didn't answer it, didn't put it down. As if the phone weren't an object, but a part of him. As if it had been ringing for so long that he no longer remembered when it started or if there had ever been silence.

Julia stepped back. The man turned his head just a few degrees. And then she understood why the town was empty. Why the tables were still set. Why the candles weren't going out.

Everyone had answered.

Everyone except him.

And he had been waiting for ages for someone to finally call him back.

Julia fled. She drove to the city without looking back, and never again told anyone what she saw. But sometimes, at 3:14 in the morning, her phone rings. And a strange number appears on the screen.

And on the other end, all she hears is breathing.

☘️ © Original Content.

☘️ Image from Unsplash.

☘️ English version with Google Translate

Some of my published books are: Convite de Cenizas (2002), Behind the Skin (2004), On This Side of Death (2014), The Natural Order of Things (2015), The Blood of the Marabou (2020), The Sixth Cavalry of Kansas (2024) and The Infinite Nothingness (2024)

Comments · 8

  • @sayury(73)· 1d

    Bueno... Casi un guión cinematográfico...la imagino como película en blanco y negro. Excelente narración que mantiene el interés del lector de principio a fin. Comienza con interrogantes, termina con interrogantes, el juego del suspenso y del final abierto lo atrapa a uno. Cómo siempre que le leo disfruto el alto nivel de su narrativa. Una fortuna tener la oportunidad de tener acceso a sus letras. Gracias por compartir.

    Well... it reads almost like a screenplay; I can picture it as a black-and-white film. It is an excellent narrative that holds the reader's interest from start to finish. It begins with questions and ends with questions; the interplay of suspense and the open ending really draws you in. As always when I read your work, I enjoy the high quality of your storytelling. It is a privilege to have access to your writing. Thank you for sharing.

  • Una historia que produce escalofríos. La narrativa tiene un buen ritmo que acompaña el suspenso y no nos hace dejar de leer hasta el final. Creaste una atmósfera espeluznante en aquel pueblo.

    Gracias por compartir tu historia de escalofríos con nosotros.👻

    Excelente miércoles con muchos espantos.

  • zona de escalofrios (2).jpg


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  • @avdesing(80)· 2d

    What an interesting story, full of suspense and mystery. I wonder where everyone who answered the phone went, because you can see your own number and not someone else’s. And that man waiting for them to ring back. Could it be that he rang and made everyone disappear? It reminds me of a true story I was told about a similar call , it was the person themselves, but from another time, warning of something. It was spine chilling to hear that, and even more so to read your story.

    An excellent story, impeccably told and of the highest quality. Thank you very much and a big hug!🤗

    Pero que interesante historia, una con mucho suspenso y misterio. Me pregunto a donde fueron todos los que contestaron el teléfono, porque se ve el propio número y no otro. Y ese hombre esperando devuelvan la llamada. Será que él ha llamado e hizo desaparecer a todos? Me recuerda una historia que me contaron, real, sobre una llamada parecida, era la propia persona pero en otro tiempo, avisando de algo. Fue escalofriante saber eso y más leer tu historia.

    Excelente relato, narración impecable y de calidad. Muchas gracias y un gran abrazo!🤗


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  • @celely(67)· 2d

    Me gustó mucho la narración, especialmente los símiles, creo que hacen que suene "bonito" (dentro de lo que cabe, al ser una historia de terror, jajaja. Mi favorito es cuando dice que los teléfonos sonaron casa por casa como una infección).

    Lo que mas me interesa de su relato, es que tiene esa intriga que hace perfecta cualquier historia espeluznante, dejándote lleno de preguntas y con esa sensación de que un día podría pasarte a ti. Yo me pregunto... ¿qué fue lo que se llevó a las personas?, y, ¿si Julia contestó el teléfono, por qué no le pasó nada?... Mi teoría es que quizá no es tan literal, a lo mejor en el caso de Julia no se la llevaron físicamente, pero no volvió a tener paz mental tal como hace ver al final. Y sobre las personas, lo que hace interesante a la historia es que nunca lo sabremos...

    Excelente relato, me mantuvo enganchada.

  • @nanixxx(76)· 2d

    😜 qué mieeeeedo... Muy bueno, estimado @marabuzal.

  • Una historia perfecta para llevarla a la gran pantalla, esos misterios que te dejan los pelos de punta.

  • @ramisey(80)· 3d

    Interesante y espeluznante historia, manejas muy bien el suspenso. Julia no volvió a ser la misma... Por cuestiones como estas es que no atiendo números desconocidos 😂