Hoy mi cuerpo quiero apreciar Para amar mi ser más de lo que lo hago Se que mi exterior no es lo más importante para admirar Pero forma parte de lo que en mí ha nacido.
Empiezo por mis manos, de uñas ásperas y sin cuidar No son de las que salen en las revistas como portada Pero si se desgastan lo harán por tanto trabajar.
Mis brazos son perfectos, están vivos y se mueven Su trabajo es abrazar, sembrar, martillar, amar Junto con mis manos hacen el mundo que quieren disfrutar Sin importar si palillos o rollos parecen.
Mis pies no son tan pequeños como deberían, dice la gente Pero soportan mi peso y me llevan a donde mi corazón les indica Me acompañarán hasta que me visite la muerte Y espero que mis huellas y pasos hagan de la vida de otros seres mucho más rica.
Tengo un corazón que late contento cada segundo Y un cerebro que vuela lejos sin detenerse Mi ser es uno con el mundo Y no quiere a ningún otro parecerse.
Mis ojos son hermosos, la ventana de mi alma Negros, cafés, verdes o azules, no importa su color Puedo ver el mundo y a mis queridos a mi alrededor Y transmitir amor, tristeza, cordura y calma.
Miran lo malo, miran lo bueno Miran la belleza de este mundo enfermo Lloran de alegría y de pura nostalgia Y a veces ríen y brillan por alegrías fugaces.
Mi cuerpo cambia y se estría y sé que eso no es malo Tal vez también tengo marcas y cicatrices Que son prueba fiel de que estoy viva y no me privo de placeres felices.
No me incomoda si tengo mis párpados algo oscuros O si tengo mi cabello despeinado Mis horas de estudio compensan mi poco dormir Y el desorden compensa mis momentos ganados.
Sería un pecado medir mi cuerpo terrenal Para fijar si está bien o mal Soy como nací y así debo ser Única como cualquiera y así me debes ver.
Tal vez no pueda lograrlo a la primera Pero si amo mi cuerpo algún día estaré agradecida Sólo lo lograré aceptándome toda de veras Y esta oda será la que cambie mi vida.




