
Foto del álbum personal de la profesora Milagro Almenar
Los que nos ocupamos de escribir estas historias y testimonios no podemos dejar en el olvido a este personaje popular quien en vida respondía al singular nombre de FRANCISCO ZAPATA, proveniente de la ciudad de La Victoria, municipio Ricaurte del Estado Aragua, nacido alrededor de las primeras décadas del siglo pasado. Tal vez a los 23 años de edad arribó a esta Villa de San Luís. Según sus propias palabras sus manos venían de desempeñarse en el ramo de panadería y pastelería, se retiró buscando otros caminos de la vida.
Francisco Zapata era un hombre cordial pese a la rigidez de su carácter, de piel tostada y mirada insomne y de regular estatura, cojeaba de una pierna, debido a que cuando era un zagal fue embestido por una vaca., lo curaron pero quedó renco. En Villa de Cura cumplió funciones como ayudante del comerciante don Carlos Almenar Rojas, propietario del bar “La Garita”. Como se sabe, ubicado en la calle Jaime Bosch, cruce con la calle Sucre; ayudaba en el despacho de bebidas en la barra y atendía en las mesas. Acá en la Villa se convirtió en un barman; aquí dejó numerosas amistades principalmente en el sector de Las Mercedes. Para quien escribe la nota “La Garita” fue uno de los mejores bares de la época. Tanía una potente Wailitzer con 100 selecciones, se puyaban 5 canciones del mundo musical por 1 bolívar.
Don Carlos Avelino Almenar Rojas y su esposa doña Amanda Rodriguez de Almenar , una pareja de alma y corazón bondadoso lo quisieron mucho, tal como si fuese un miembro más de la familia, incluso, vivió el resto de su vida en un anexo de la casa de familia, donde no había ruidos, todo era silencio, siempre bajo la tutela de los Almenar.
Cuando lo conocí, yo tendría unos 18 años, lo nombraban con doble apodo, que la gente le había adosado por cariño, el más usual era “Vidalino”, y otros más osados le llamaban “Canuto”.

Francisco (Vidalino) de vez en cuando salía a la calle pulcro, bien vestido con su bata blanca planchada y un sombrero casual de dos tonos “ a la pedrá”, Ah! y un largo tabaco bailándole en los labios.Estos detalles formaban parte de su icónica figura y popularidad.
Dicen que cuando llegaba del trabajo en su tiempo libre, se le oía decir a las hermanas Almenar, que entonces estudiaban. “Señoritas, vengan acá para que me enseñen a leer y escribir corrido”, para completar la educación primaria. Francisco profesó la fe católica, era tercamente devoto de la Virgen de Coromoto. También fue un hombre que destacaba en el desempeño de la amistad sincera y honestísimo.
Pasados los años empezó a padecer de complicaciones de la próstata, enfermó y hubo que internarlo en la Policlínica Villa de Cura donde fue intervenido quirúrgicamente de un carcinoma. Después de convalecer un tiempo la muerte lo vino a recoger y se machó a la eternidad en 1996. Sus restos reposan en el panteón de la familia Almenar en el viejo cementerio municipal. Hay que ver que el tiempo pasa rápido. Extendemos otra vez nuestro pesar a la familia Almenar Rodriguez, su única dinastía conocida por adopción
Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís Tricentenaria

Foto del álbum de la familia Bolivar
El texto fue creado sin IA
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