

Hasta ahora que ya estoy viejo es que me he dado cuenta, que siempre he sido huérfano como aquel que busca cariño y nada encuentra.
Cada vez es más deprimente,
sentirse solo en un mar de gente.
Depresivo como del muerto que tiene dolientes,
agobiado entre palabras hirientes.
Siempre he sido huérfano, solitario como el ébano, arrimándome a su sombra, imaginándome si al menos ella me nombra.
Pero como el que mucho estorba,
entre la tristeza se absorta,
trago grueso y me amargo en llanto,
yo, que te amé tanto.
Más mi amor que fue tan grande como el de un devoto al santo, ha sido pisoteado tanto, que lo has ido poco a poco matando, mis ojos no ya no se alegran cuando te están mirando.


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