This publication was also writen in SPANISH and PORTUGUESE.
A few days ago, I wrote my review of the latest cinematic version of the Resident Evil movie (if you want to read it, just click on this post). However, I always choose not to include spoilers in my texts, and that makes me leave out some things (sometimes many) that I wanted to write about. That is precisely why I decided to write this new post about the movie... Because I still need to “purge” all my frustration with what was done in this chapter.
SPOILERS ahead.
From the moment Zach Cregger was officially announced as the new director of this new adaptation of the game (which is one of Capcom's most iconic horror franchises and, incidentally, this year completed no less than thirty years), I could have bet that something controversial (in the bad sense) was coming. In fact, that is what ended up happening. Considering his brief filmography (which I particularly don't like), it really wasn't an assertive decision.
This isn't just about yet another movie adaptation (which could have been much more enjoyable if the decision to follow the essence - and the actual story - of the game itself had been the most obvious foundation within the script), but rather, about how the use of creative freedom stripped away the essence of everything that still makes Resident Evil such a popular horror game franchise around the world. What was done here was almost a “heresy” against the games.
Using an ordinary character to become the protagonist of the plot, the script bet on an approach where the “ordinary citizen” becomes the hero who “saves the day”. Thus, the character played by Austin Abrams makes many absurd mistakes, based on equally stupid decisions (whether hiding, shooting, or physically fighting the genetically modified creatures). The focus is on trying to make the audience “experience” the adventure through the protagonist's eyes. The result is partially good most of the time, but even so, it is undermined by the mix, where the atmosphere is weakened by the combination of practical effects with special effects that seemed unfinished to me.
However, not as a hero who knows how to fight and use complex firearms... But rather, as a video game player who was, literally, thrown into the middle of chaos. Here, the protagonist is an organ delivery driver. Occasionally (for lack of a more suitable delivery service), he is hired to go to Raccoon City General Hospital to deliver a special package... But it doesn't take him long to realize that something is very wrong with this nighttime journey.
Dealing with creatures that, with the exception of the biologically modified dog, don't remind us of the games, the script tries to impose a pace where survival mode remains active at all times. In fact, this has a very significant relevance within the movie. Amid this decision (one of the few that is actually “functional” in the movie), the script makes an important nod to the franchise by inserting a good number of references that are in the games.
Even so, Resident Evil (still) doesn't look anything like what has been widely known in the video game franchise for so many years. The movie boils down to taking the protagonist from point A to point B while he faces random creatures without any narrative development. In fact, the drama involving him and his girlfriend over a child he isn't prepared to have becomes completely dispensable due to the lack of depth within the “imminent chaos”.
Definitely, this isn't the movie everyone was expecting to watch. Cregger made that very clear whenever he gave interviews, and especially when he had to answer questions about what inspirations he was using to build the adaptation in his own vision. Even so, I decided to give it another chance, and see what had been done after so many changes. I bitterly regretted it. By far, I consider this new adaptation the one that reminds me the least of the games (in any aspect). In fact, the idea of turning the protagonist into a possible villain (the result of being bitten by a child infected with the virus that gave rise to all the other creatures) was pretty stupid.
The cinematography has its good moments, but it makes very little use of the geographical (and visual) complexity that the movie needed to become an immersive and terrifying adventure. Here, it is worth mentioning the fact that including “comic relief” through the brutal excess of jokes was another aspect that turns this movie into an involuntary comedy (and perhaps that was Cregger's initial intention, since the project had to be remodeled due to his excesses).
Although the screenplay credits for Resident Evil were shared between Cregger and Shay Hatten (I don't think it was 50% to 50%), the entire main argument behind the idea came from Cregger (who also directed the movie). Therefore, he becomes the majority culprit for what made it into the final cut seen in theaters. A pile of decisions that turned this project into a massive disappointment for those who were genuinely rooting for something more faithful.
[ OFFICIAL TRAILER ]
“Resident Evil” y el cambio que desvirtúan la esencia de todo.
Hace algunos días, escribí mi crítica sobre la más reciente versión cinematográfica de la película Resident Evil (si quieres leerla, basta con hacer clic en esta publicación). Sin embargo, siempre opto por no incluir spoilers en mis textos, y eso me hace omitir algunas cosas (a veces muchas) que quería haber escrito. Esa es precisamente la razón por la que decidí escribir esta nueva publicación sobre la película... Porque todavía necesito “expurgar” toda mi frustración con lo que se hizo en este capítulo.
SPOILERS a continuación.
Desde el momento en que Zach Cregger fue anunciado oficialmente como el nuevo director de esta nueva adaptación del juego (que es una de las franquicias de horror más icónicas de Capcom y que, por cierto, este año cumplió nada menos que treinta años), podría haber apostado a que algo controvertido (en el mal sentido) iba a llegar. De hecho, eso fue lo que terminó sucediendo. Considerando su breve filmografía (la cual particularmente no me gusta), realmente no fue una decisión acertada.
No se trata aquí solamente de otra adaptación cinematográfica (que podría haber sido mucho más placentera si la decisión de seguir la esencia - y la propia historia - del juego en sí hubiera sido el punto de apoyo más obvio dentro del guion), sino de cómo el uso de la libertad creativa desvirtuó la esencia de todo lo que todavía hace de Resident Evil una franquicia de juegos de horror tan popular en todo el mundo. Lo que se hizo aquí, fue casi una “herejía” contra los juegos.
Usando a un personaje común para convertirlo en protagonista de la trama, el guion apostó por un enfoque en el que el “ciudadano común” se convierte en el héroe que “salva el día”. Siendo así, el personaje interpretado por Austin Abrams comete muchos errores absurdos, basados en decisiones igualmente estúpidas (ya sea escondiéndose, disparando o luchando físicamente contra las criaturas genéticamente modificadas). El enfoque es intentar hacer que el público “viva” la aventura en la piel del protagonista. El resultado es parcialmente bueno la mayor parte del tiempo, pero aun así, es saboteado por la mezcla donde la ambientación se ve debilitada por la mezcla de efectos prácticos con efectos especiales que me parecieron estar inacabados.
Sin embargo, no como un héroe que sabe luchar y usar armas de fuego complejas... Sino como un jugador de videojuego que fue, literalmente, arrojado en medio del caos. Aquí, el protagonista es un repartidor de órganos. Ocasionalmente (a falta de un servicio de entrega más adecuado), es contratado para ir hasta el Hospital General de Raccoon City a entregar un paquete especial... Pero no tarda en darse cuenta de que hay algo muy mal en este viaje nocturno.
Lidiando con las criaturas que, con excepción del perro biológicamente modificado, no nos hacen recordar a los juegos, el guion intenta imponer un ritmo donde el modo de supervivência se mantiene activo en todo momento. De hecho, esto tiene una relevancia muy grande dentro de la película. En medio de esta decisión (una de las pocas que es realmente “funcional” en la película), el guion hace un guiño importante a la franquicia al insertar una buena cantidad de referencias que están en los juegos.
Aun así, Resident Evil (todavía) no se parece en nada a lo que ya es ampliamente conocido en la franquicia de videojuegos desde hace tantos años. La película se resume en llevar al protagonista del punto A al punto B mientras enfrenta criaturas aleatorias sin ningún desarrollo narrativo. De hecho, el drama que lo involucra a él y a su novia sobre un hijo que él no está preparado para tener, se vuelve totalmente prescindible por la falta de profundidad dentro del “caos inminente”.
Definitivamente, esta no es la película que todos estaban esperando ver. Cregger dejó esto muy claro cada vez que daba entrevistas, y principalmente, cuando tenía que responder sobre cuáles eran las inspiraciones que estaba usando para construir la adaptación desde su perspectiva. Aun así, decidí darle una nueva oportunidad, y ver qué se había hecho a partir de tantos cambios. Me arrepentí amargamente. De lejos, considero que esta nueva adaptación es aquella que menos me hace recordar a los juegos (en cualquier aspecto). De hecho, la idea de transformar al protagonista en un posible villano (resultado de la mordida que le dio un niño infectado por el virus que dio origen a todas las demás criaturas) fue bastante estúpida.
La cinematografía tiene sus buenos momentos, pero explora muy poco de la complejidad geográfica (y visual) que la película necesitaba para convertirse en una aventura inmersiva y aterradora. Aquí, vale mencionar el hecho de que incluir los “alivios cómicos” a través del exceso brutal de chistes fue otro aspecto que convierte a esta película en una comedia involuntaria (y quizá esa haya sido la intención inicial de Cregger, ya que el proyecto tuvo que ser remodelado debido a sus excesos).
Aunque los créditos por el guion de Resident Evil fueron compartidos entre Cregger y Shay Hatten (no creo que haya sido 50% y 50%), todo el argumento principal detrás de la idea fue de Cregger (quien también dirigió la película). Por lo tanto, él se convierte en el principal culpable de lo que llegó al corte final visto en los cines. Un cúmulo de decisiones que convirtieron este proyecto en una decepción enorme para quienes realmente estaban esperando ver algo más fiel.
”Resident Evil” e a mudança que descaracteriza a essência de tudo.
Há alguns dias, eu escrevi a minha crítica sobre a mais nova versão cinematográfica do filme Resident Evil (caso queira lê-la, basta clicar neste post). No entanto, eu sempre opto por não incluir spoilers nos meus textos, e isso me faz omitir algumas coisas (às vezes muitas) que eu queria ter escrito. Essa é justamente a razão pela qual eu decidi escrever este novo post sobre o filme... Porque eu ainda preciso “expurgar” toda minha frustração com o que foi feito neste capítulo.
SPOILERS adiante.
Desde o momento em que Zach Cregger foi oficialmente anunciado como o novo diretor dessa nova adaptação do jogo (que é uma das franquias de horror mais icônicas da Capcom e que aliás, este ano completou nada menos do que trinta anos), eu poderia apostar que algo controverso (no mal sentido) iria chegar. De fato, isso foi o que acabou acontecendo. Considerando a breve filmografia dele (a qual eu particularmente não gosto), realmente não foi uma decisão assertiva.
Não se trata aqui apenas sobre mais uma adaptação cinematográfica (que poderia ter sido bem mais prazerosa caso a decisão de seguir a essência - e a propria história - do jogo em si tivesse sido o ponto de alicerce mais óbvio dentro do roteiro), mas sim, de como o uso da liberdade criativa descaracterizou a essência de tudo o que ainda faz de Resident Evil uma franquia de jogos de horror tão popular mundo à fora. O que foi feito aqui, foi quase uma “heresia” aos jogos.
Usando um personagem comum para se tornar protagonista da trama, o roteiro apostou numa abordagem o “cidadão comum” se torna o herói que “salva o dia”. Sendo assim, o personagem interpretado por Austin Abrams comete muitos erros absurdos, baseados em decisão igualmente estúpidas (seja escondendo, atirando ou lutando fisicamente contra as criaturas geneticamente modificadas). O foco é tentar fazer o público “vivenciar” a aventura na pele do protagonista. O resultado é parcialmente bom na maior parte do tempo, mas ainda sim, é sabotado pela mistura onde a ambientação é fragilizado pela mistura de efeitos práticos com efeitos especiais que me pareceram estar inacabados.
No entanto, não como um herói que sabe lutar e usar armas de fogo complexas... Mas sim, como um jogador de vídeo game que foi, literalmente, jogado no meio do caos. Aqui, o protagonista é um entregador de órgãos. Ocasionalmente (na falta de um serviço de entrega mais adequado), ele é contratado para ir até o Hospital Geral de Raccoon City fazer a entrega de um pacote especial... Mas ele não demora a perceber que há algo de muito errado nessa jornada noturna.
Lidando com as criaturas que, com exceção do cachorro biologicamente modificado, não nos fazem lembrar dos jogos, o roteiro tenta impor um ritmo onde o modo de sobrevivência se mantém ativo a todo o momento. De fato, isso tem uma relevância muito grande dentro do filme. Em meio a essa decisão (uma das poucas que é realmente “funcional” no filme), o roteiro faz um aceno importante a franquia ao inserir uma boa quantia de referências que estão nos jogos.
Mesmo assim, Resident Evil (ainda) não se parece em nada com o que já é amplamente conhecido na franquia de vídeo games há tantos anos. O filme se resume a levar o protagonista do ponto A ao ponto B enquanto ele enfrenta criaturas aleatórias sem nenhum desenvolvimento narrativo. Aliás, o drama envolvendo ele e sua namorada sobre um filho que ele não está preparado para ter, se torna totalmente dispensável pela falta de profundidade dentro do “caos iminente”.
Definitivamente, esse não é o filme que todos estavam esperando assistir. Cregger deixou isso muito claro sempre que ele dava entrevistas, e principalmente, quando ele tinha que responder sobre quais as inspirações ele estava usando para construir a adaptação aos olhos dele. Ainda sim, eu decidi dar uma nova chance, e ver o que foi feito a partir de tantas mudanças. Me arrependi amargamente. De longe, eu considero essa nova adaptação aquela que menos me faz lembrar dos jogos (em qualquer segmento). Aliás, a ideia de transformar o protagonista em um possível vilão (resultado da mordida que uma criança infectada pelo vírus que deu origem a todas as outras criaturas deu nele) foi bem estúpida.
A cinematografia tem os seus bons momentos, mas explora muito pouco da complexidade geográfica (e visual) que o filme precisava para se torna uma aventura imersiva e apavorante. Aqui, vale mencionar o fato de que incluir os “alívios cômicos” através do excesso brutal de piadas foi um outro aspecto que torna esse filme numa comédia involuntária (e talvez essa tenha sido a intenção inicial do Cregger, já que o projeto teve que ser remodelado devido aos seus excessos).
Embora os créditos pelo roteiro de Resident Evil tenham sido compartilhados entre Cregger e Shay Hatten (não acho que tenha sido 50% a 50%), todo o argumento principal por trás da ideia foi do Cregger (que também dirigiu ao filme). Logo, ele se torna o culpado majoritário pelo chegou no corte final visto nos cinemas. Um amontoado de decisões que tornaram esse projeto numa decepção sem tamanho para quem realmente estava torcendo para assistir algo mais fiel.
Rating: 35/100.



