George Lucas, mundialmente reconocido por ser el creador del universo de Star Wars, nos trajo en 2015 una bella historia de amor basada en la obra de William Shakespeare, "Sueño de una noche de verano", llamada Strange Magic. Esta película recoge canciones emblemáticas del rock a partir de la década de los 60 en adelante, para relatarnos la historia de Marianne (Evan Rachel Wood), princesa del Reino de Las Hadas, y el rey Bog (Alan Cumming), gobernante del Bosque Oscuro.

La narrativa es sencilla pero conmovedora: Marianne, al verse traicionada por su (apuesto y superficial) prometido el día de su boda, sufre una transformación y decide ser quien es realmente, un hada que enfrenta sus propias batallas con determinación y no depende de nadie. Decidió no enamorarse nunca más.
Por otro lado, tenemos al rey Bog, quien se nos presenta como el "villano" de la historia y mantiene prisionera al hada Sugar Plum debido a un infortunio que sufrió producto de una poción de amor que ella creó. Desde entonces, Bog prohíbe el amor en el Bosque Oscuro, así como la creación de la poción de amor. Decidió no enamorarse nunca más.
Una noche, una serie de eventos que girarían en torno a la creación de una nueva poción de amor, enfrentarían a Bog y Marianne como enemigos...



...sin sospechar que es más lo que poseen en común que aquello que los diferencia.

Bog y Marianne no se enamoran a primera vista como en un cuento de hadas común. Se conocen en circunstancias adversas, se enfrentan, ganan respeto el uno por el otro y progresivamente entienden que su forma de ser es parecida debido a que ambos han sufrido en el pasado, creando así un lazo y desarrollando una atracción entre ellos.



El mensaje de la película es muy claro: el capricho no es igual al amor. El amor verdadero no nace fácilmente, producto de una poción que te hace sentir un amor falso por alguien; surge del entendimiento, el cariño, la confianza y la conexión con el otro, pero más que nada: nace de la libertad de poder ser nosotros mismos junto a la persona que amamos...

"Porque, después de todo, todos merecemos ser amados".
