

Cuando hablamos de venganza, muchas veces tenemos como premisa el aspecto moral de la humanidad. Es en sí, una emoción más. Que evidentemente si no es bien canalizada, puede ser peligrosa y tiene el potencial de poder marcarnos para toda la vida. Sin embargo, pocas veces es manejada de un modo adecuado en la cinematografía mundial. No me pondré aquí a dar ejemplos de películas que han sobreexpuesto el rodaje de infinidades de cintas con violencia desmedida, escenas de acción, e incluso un culto de superhéroes detrás de esta idea. No obstante, sí quiero hacer mención de un film que está basado en un drama con comedia negra, que toca temas muy polémicos: racismo, violencia de género, venganza y sobre todo, crítica social. "Three Billboards Outside Ebbing, Missouri", es su nombre y esta es su review.


Para entender bien a esta película ganadora de un Oscar a "Mejor Película" en el año 2018, es necesario entender la frustración de una de las protagonistas. Mildred, personificada por Frances McDormand, que es una madre que ha perdido la fe en el sistema judicial y político de la ciudad en la vive. Evidentemente, el nombre de la cinta, nos dice la locación de este pueblo ficticio en el Estado de Misuri, en Estados Unidos, pero ese es un detalle que si lo hubiese obviado, no cambiaría absolutamente nada la narración ni el impacto que tiene esta pedazo de obra de arte de la cinematografía de Hollywood. Como venía contándoles, la protagonista ha perdido las esperanzas con respecto a esclarecer el atroz crimen que sufrió su hija.
Nadie en el pueblo parece estar dándole seguimiento a su caso, y Mildred, desesperada, recurre a un truco bien estadounidense para llamar (poderosamente) la atención. Y sí, me refiero a que mientras va manejando por un tramo de carretera que está cada vez más en desuso, nota, tres carteles publicitarios abandonados, y cual rayo, le impacta la idea de colocar en ellos una muy directa y cruenta crítica al Sheriff local, mostrando su incompetencia y la incapacidad de poder dar con quien o quienes hayan hecho este espantoso crimen. Lo llamativo de este film son las pequeñas relaciones humanas que hay dentro del metraje. Verán, existe un personaje secundario que es el ayudante del Sheriff, "Dixon". Racista, vive con su madre, borracho y machista.

Este "pintoresco" muchacho, en múltiples ocasiones, (en el pasado) estuvo a punto de irse por el "mal camino" pero su jefe y principalmente su madre enderezaron su rumbo hasta hacerlo oficial de policía. Mismo cargo que desempeñó pero que en el caso que nos compete no hace para nada la diferencia para dar respuesta a una madre, qué vaya que no la ha pasado bien en la vida...(la de la víctima) De carácter duro, con muchísima rabia guardada dentro; gracias a una relación violenta con el padre de sus hijos; que la golpeaba y terminó dejando por una chica casi tan jóven como su difunta hija, la humanidad de Mildred ha ido mermando. No es que haya dejado de estar presente, o que estemos en presencia de un "demonio"; nada que ver.


Pero sí sería justo destacar que todo ese daño ha hecho un efecto profundo en ella. Al punto, que muchos de los planos usados en esta cinta, nos muestran las expresiones del rostro de Mildred. Ásperas, toscas, indolentes, sarcásticas y sin casi sonreír. Una mujer que entiende que parte de su vida ha sido arrebatada, y que tiene un dolor tan monumental que no es debidamente entendido por nadie. Su hijo menor. el chico, la insulta y la trata de "loca"; su ex marido constantemente le recuerda lo "mala madre" que fue con sus hijos (mención especial para la hija desaparecida y asesinada) y por si fuera poco, es vista como una loca obsesiva por todo el pueblo donde habita. Una mujer que no le importa la reputación del lugar donde viven sus vecinos e intenta tomar venganza a como dé lugar...
Y es, bajo estas circunstancia, cabría la posibilidad de preguntarse: ¿quién no haría algo similar, teniendo estas mismas características? Deben entender que esta cinta es totalmente agridulce. Esta mujer quiere saber la verdad sobre el asesinato de su hija, las autoridades también quieren descubrir al asesino, pero sencillamente no tienen ninguna evidencia para lograrlo; propiciar una respuesta emocional ante un tema tan complejo es la maravilla detrás del arte que vemos aquí en este film. El Jefe de Policía, Bill Willoughby, que nos parece un patán autócrata en el Poder, termina siendo uno de las tres figuras con la que más empatizamos en todo este largometraje.

Sin lugar a dudas, la dirección de Martin McDonagh es un acierto. Este sujeto emplea la tensión y el drama pero lo somatiza con dosis acertadas de humor negro durante la cinta. Como la famosa escena de Dixon escuchando "Chiquitita" de ABBA, u otras que también están cargadas de polémicas, que no estoy muy seguro si los criterios repletos de la cultura de la cancelación y censura de Hollywood pudieran tolerar. No obstante, para ver, analizar y pensar, esta película es una referencia obligatoria para todas las personas que ostenten llamarse cinéfilas. Una recomendación acertadísima, y que en mí caso en particular nació como inspiración para este post a causa de una conversación que tuve con una amiga pidiéndome recomendaciones para disfrutar en Halloween. Y sí, ya lo sé. Quizá no sea de horror pero muestra aspectos humanos que no son muy discutidos...

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