
Sábado en la noche. Luego de una reunión familiar me siento cansado, sin ánimos para leer o escribir. En esos casos siempre prendo la TV, hago zapping un rato y apago. Pero en la guía veo que en pocos minutos ofrecen "The Godfather" (1972), una película que he visto muchas veces en la pantalla pequeña, con ella tengo una especie de adicción. Veo el nombre y me quedo pegado de la pantalla.
Cuando estrenaron la película en Caracas, por allá a finales del 72, yo iniciaba mis estudios universitarios. Mi presupuesto era bastante apretado, lo que no me permitía asistir con regularidad a las salas de cine comerciales, a lo sumo iba una o dos veces al mes. De modo que para decidirme por alguna película siempre leía primero las recomendaciones de los críticos, mis preferidos eran Alfonso Molina, Rodolfo Izaguirre y Juan Nuño, ellos publicaban sus reseñas en los diarios de Circulación Nacional, como El Universal, El Nacional o el Diario de Caracas, y en revistas especializadas como Cine al Día o Summa, me gustaba leer mucho sobre cine.
Al profesor Nuño lo había conocido personalmente en alguna conferencia dictada en la Universidad Central de Venezuela, en la escuela de Filosofía donde él era profesor. Nuño era un hombre rompedor, de los que siempre decía las cosas directamente y sin tapujos, y de los que no vacilaban a la hora de cantarles sus verdades a cualquiera. En el mundo intelectual caraqueño Juan Nuño era considerado uno de los mayores conocedores de cine, así que para mis amigos y yo sus sugerencias en esta materia eran consideradas como santa palabra y las seguíamos al pie de la letra.
Por eso al leer su demoledora crítica sobre "El Padrino", en el momento de su estreno, sentí que no debía gastar mi dinero para ver tal película. No me importaron las gigantescas colas que veía a las puertas de los cines donde la daban, ni las buenas opiniones de uno que otro conocido que la había visto. Si el profesor Juan Nuño había dicho que era mala, pues no valía la pena verla, así que seguramente me decidí por alguna otra que también estuvieran dando como podría ser “El discreto encanto de la burguesía”, “Cabaret”, o “Aguirre”.

“Peor que la novela, que ya es decir… El conjunto de ilustraciones lineales y arrastradas se presenta suelto: sin la menor conexión, sin el más mínimo esfuerzo por asegurar la narración cinematográfica de alguna manera… Coppola se limita entonces a contar en imágenes lo que Puzzo contara en palabras, es decir el anticine en su expresión más sufrible…”
Así abría el profesor Nuño su reseña y seguía con igual tono durante muchos párrafos, si acaso concedía algún mérito a la banda sonora de Nino Rota y a la extraordinaria actuación de Al Pacino. Mis amigos y yo luego de leer varias veces aquella andanada de reproches quedamos completamente convencidos que no valía la pena ver aquella película. Y así fue como por atender al sectarismo y los prejuicios, nunca pude ver “The Godfather” en la pantalla grande.
Muchos años después cuando ya mi espíritu era menos sectario me di la oportunidad de ver la película en el televisor y llegué a la conclusión que me hubiese gustado verla en las salas de cine.
Han pasado cincuenta años desde que la película hizo historia. En ese tiempo logró cosechar muchos premios y reconocimientos, durante muchos años ostento records de taquilla y audiencia. Todos los críticos de cine, grandes y pequeños, han emitido alguna opinión sobre ella, y fue escogida para figurar en el acervo del cine norteamericano. Poco se podrá agregar a esta historia de una de las tantas “familias” de la mafia neoyorquina.
"The Godfather" reúne los ingredientes necesarios para gustar al gran público. Una historia interesante, excelente fotografía y ambientación, una gran banda sonora y actuaciones memorables.

Una de las cosas por las que la película logró tanta conexión con el público fue por presentar una “mafia humanizada”. Esta perspectiva fue el punto de partida del director Francis Ford Coppola para ganarse el corazón de las audiencias.
Es verdad que en la película se presentan muchos actos de violencia, por lo que en muchos países, incluyendo Venezuela, recibió de parte de los censores una clasificación para mayores de dieciocho años.
Pero esa violencia la presenta Coppola como un asunto interno que se da entre la propia gente de la mafia, es en última instancia un asunto de “familias”. En la película se cuidó mucho la posibilidad de que esa violencia tuviera “algún efecto colateral”.
Todos los atentados que se presentan tienen precisión quirúrgica. Se ajustician personas en la calle, en restaurantes; se explotan carros en las vías públicas, en sitios concurridos, y aún así produciendo balaceras en sitios muy concurridos no sale ningún civil herido o lesionado. La mafia tiene una eficacia tan grande que puede generar la mayor violencia sin que nadie fuera de ellos salga con un rasguño. Nada que ver con el mundo real por supuesto donde los inocentes suelen ser víctimas de esas famosas peleas entre bandas.
Esta manera tan maquillada de presentar la historia de una familia criminal fue muy criticada en su tiempo. Algunos llegaron a afirmar que había habido muchísima presión del crimen organizado para que la película fuese complaciente.
"The Godfather" es una película donde los criminales son gente de gran corazón. Sufren cuando les matan a sus hijos, cuando los maridos de sus hermanas las golpean. Y ese sufrimiento y ese sentimiento de dolor y pérdida, alimenta al mismo tiempo una gran necesidad de venganza para dejar precedentes. La venganza es entendida en el contexto de la película como un acto de justicia. Así que en nombre del dolor y la vergüenza no se duda en mandar a matar al causante de cualquier agravio, así se trate del propio cuñado, porque como en cualquier otra situación humana de lo que se trata es no solo de mostrar el poder sino de demostrar que se ejerce.

Hay unas líneas emblemáticas donde Kay (Diane Keaton) —la novia y posterior esposa de Michael Corleone (Al Pacino), el hijo menor de la famila y quien había sido pensado por su padre para seguir otros derroteros fuera de la mafia, quizá en el mundo político — le comenta a Michael que su familia no es una familia común puesto que en las familias comunes no se manda a matar a las personas. Michael en tono sosegado y con un gran pragmatismo y sinceridad, dice que solo se trata de un asunto de poder y que no hay ninguna diferencia entre lo que hace su padre (Vito Corleone) y lo que hace un gran empresario, un senador o un presidente. Al final todos echan mano a los recursos necesarios para conservar el poder.
Quizá parte del gran atractivo que la película sigue ejerciendo en los espectadores radique allí, en presentar a todos esos sujetos como personas y no como monstruos. Quizá el dejarnos saber que en todos esos personajes despiadados también está un padre, un hermano o un esposo, nos recuerde que todos podemos mutar entre el bien y el mal, que nadie está libre de dejarse tentar por el lado oscuro.
"The Godfather" también es una excelente muestra de cómo la forma de contar una historia influye en el ánimo de los espectadores. Luego de ver la película la gente salía de las salas con una mirada benevolente hacia los integrantes de la mafia. Más de uno se quedaría pensando que eran tipos de honor, de grandes valores familiares, personas muy solidarias entre sí. Y que hasta tenían cierto respeto por el género humano, ya que los Corleone, por ejemplo, no aceptaban meterse en los negocios “sucios” de la droga. Pensaban que era “más limpio” otras cuestiones ilícitas como el juego, la venta de licor o la prostitución.
Después de haberla visto tantas veces sigo pensando que “The Godfather” es una película a la que debe darse un visionado. El sesgo que le veo hacia la “idea de una mafia buena” no es suficiente motivo para dejar de verla. En su visionado pueden encontrar muchos méritos y seguramente les generará otras lecturas diferentes a la mía. Todavía la siguen pasando mucho por la televisión. Si tienen la oportunidad véanla.
Gracias por tu tiempo.
La cita utilizada pertenece a 200 horas en la oscuridad. Juan Nuño. Ediciones de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela. Caracas. 1986.
Fuente de imágenes.I II III IV


Saturday night. After a family reunion I feel tired, not in the mood to read or write. In those cases I always turn on the TV, zap it for a while and turn it off. But in the guide I see that in a few minutes they offer The Godfather (1972), a movie that I have seen many times on the small screen, with it I have a kind of addiction. I see the name and I am glued to the screen.
When the film premiered in Caracas, back in late 1972, I was just starting my university studies. My budget was quite tight, which did not allow me to go regularly to commercial movie theaters, at most once or twice a month. My favorites were Alfonso Molina, Rodolfo Izaguirre and Juan Nuño. They published their reviews in the national newspapers, such as El Universal, El Nacional or El Diario de Caracas, and in specialized magazines such as Cine al Día or Summa.
I had met Professor Nuño personally at a lecture given at the Universidad Central de Venezuela, at the School of Philosophy where he was a professor. Nuño was a groundbreaking man, one of those who always said things directly and openly, and one of those who did not hesitate to speak his truths to anyone. In the intellectual world of Caracas, Juan Nuño was considered one of the greatest connoisseurs of cinema, so for my friends and I his suggestions on this subject were considered holy words and we followed them to the letter.
That's why when I read his devastating review of The Godfather, at the time of its release, I felt that I should not spend my money to see such a movie. I didn't care about the gigantic queues I saw at the doors of the cinemas where it was shown, nor the good opinions of one or another acquaintance who had seen it. If Professor Juan Nuño had said it was bad, then it wasn't worth seeing, so I probably decided to go for some other movie that was also being shown, such as "El discreto encanto de la burguesía", "Cabaret", or "Aguirre".

"Worse than the novel, which is saying something...The set of linear and dragging illustrations is presented loosely: without the slightest connection, without the slightest effort to ensure the cinematographic narrative in some way...Coppola is then limited to tell in images what Puzzo told in words, that is to say the anti-cinema in its most sufferable expression..."
This is how Professor Nuño opened his review and continued in the same tone for many paragraphs, if only he gave some merit to Nino Rota's soundtrack and Al Pacino's extraordinary performance. My friends and I, after reading that barrage of reproaches several times, were completely convinced that the film was not worth seeing. And so it was that, due to sectarianism and prejudice, I was never able to see "The Godfather" on the big screen.
Many years later, when my spirit was less sectarian, I gave myself the opportunity to see the film on TV and I came to the conclusion that I would have liked to see it in theaters.
Fifty years have passed since the film made history. In that time it has garnered many awards and accolades, and for many years it has held box office and audience records. All film critics, big and small, have had an opinion about it, and it was chosen to be part of the American film archive. Little can be added to this story of one of the many "families" of the New York Mafia.
The Godfather has all the necessary ingredients to please the general public. An interesting story, excellent photography and setting, a great soundtrack and memorable performances.
One of the things that made the film so appealing to audiences was that it presented a "humanized mafia". This perspective was director Francis Ford Coppola's starting point for winning the hearts of audiences.

It is true that the film presents many acts of violence, which is why in many countries, including Venezuela, it received an 18+ rating from the censors.
But this violence is presented by Coppola as an internal affair that takes place among the people of the mafia, it is ultimately a matter of "families". In the film, great care was taken to ensure that this violence would have "some collateral effect".
All the attacks are presented with surgical precision. People are executed in the street, in restaurants; cars are blown up on public roads, in crowded places, and even so, no civilians are wounded or injured during shootings in crowded places. The mafia is so efficient that it can generate the most violence without anyone outside of them getting a scratch. Nothing to do with the real world of course where innocent people are often the victims of those famous gang fights.
This made-up way of presenting the story of a criminal family was highly criticized at the time. Some even claimed that there had been a lot of pressure from organized crime to make the film complacent.
The Godfather is a movie where the criminals are big-hearted people. They suffer when their children are killed, when their sisters' husbands beat them. And that suffering and that feeling of pain and loss, fuels at the same time a great need for revenge to leave precedents. Revenge is understood in the context of the film as an act of justice. So, in the name of pain and shame, there is no hesitation in having the perpetrator of any grievance killed, even if it is one's own brother-in-law, because as in any other human situation, the point is not only to show power but also to demonstrate that it is exercised.
There is an emblematic line where Kay (Diane Keaton) - the girlfriend and later wife of Michael Corleone (Al Pacino), the youngest son of the family and who had been thought by his father to follow other paths outside the mafia, perhaps in the political world - comments to Michael that his family is not an ordinary family since in ordinary families people are not sent to kill people. Michael, in a calm tone and with great pragmatism and sincerity, says that it is only a matter of power and that there is no difference between the two. what his father (Vito Corleone) does and what a big businessman, a senator or a president does. In the end, all of them use whatever resources are necessary to hold on to power.

Perhaps part of the great appeal that the film continues to exert on viewers lies there, in presenting all these subjects as people and not as monsters. Perhaps letting us know that in all these ruthless characters there is also a father, a brother or a husband, reminds us that we can all mutate between good and evil, that no one is free from being tempted by the dark side.
The Godfather is an excellent example of how the way a story is told influences the mood of the audience. After watching the film, people would leave the theaters with a benevolent look towards the members of the mafia. More than one would be left thinking that they were guys of honor, with great family values, people who were very supportive of each other. And that they even had a certain respect for the human race, since the Corleones, for example, did not accept to get involved in the "dirty" drug business. They thought it was "cleaner" other illicit matters such as gambling, liquor sales or prostitution.
After having seen it so many times I still think that "The Godfather" is a film that should be given a viewing. The bias I see towards the "idea of a good mafia" is not enough reason to stop watching it. In its viewing you can find many merits and it will surely generate other readings different from mine. It is still shown a lot on television. If you have the opportunity, see it.
Thanks for your time.
The quote used belongs to 200 hours in the dark. Juan Nuño. Ediciones de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela. Caracas. 1986.
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Hasta una próxima entrega. Gracias.

Las fotos, la edición digital y los Gifs son de mi autoría.




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