Mirai es una película que deja de ser simple en el momento en que comienzas a identificarte con los personajes o a identificar a los personajes en las personas que hacen vida a tu alrededor. Primero el niño con el egocentrismo en todo su esplender que aún no desarrolla la empatía por otros, y aún acostumbrado a recibir toda la atención de sus padres, sus padres tienen otra hija que por ende necesita más atención que Kun, el niño de 4 años, y entonces el infierno se desata.
Todos los berrinches del niño me recordaron a una de mis nueve sobrinos; sí, mis hermanos tienen mucho tiempo libre; que a pesar de que el 15 de mayo cumple los 11 años, aún sigue siendo egocéntrica porque justamente como Kun, ella es hija única, y no puede ver que cualquiera de la familia le demuestre afecto a alguien porque se pone celosa y empieza a llamar la atención de cualquier forma para hacerse notar, justo como hace Kun al ver que sus padres le dan toda la atención a Mirai y no a él.
Es una película familiar a pesar de la fantasía, los viajes en el tiempo, no deja de ser real, enseña los valores del entendimiento del significado verdadero de lo que hace una familia y el cariño entre hermanos. Hay escenas que sí pueden chocar un poco dependiendo de las edades en las que estén los niños que la vean, pero explicando las cosas que suceden, como la actitud de Kun al llamar la atención y decir una y otra vez que Mirai no le caía bien, son cosas que hablándolas se pueden solucionar en la vida real, y que suele ser muy necesario para que las familias no se fragmenten.


