Si no se ha visto una serie, independientemente de su data, es un estreno. Eso me ha pasado con Revenge una serie telenovelesca que acaparó la atención desde que fue estrenada en el 2011, la trama se desarrolla en paralelo, sucesos actuales con los acontecimientos que se constituyen como la fuerza motriz que detonan los sucesos que hacen que la serie resulte tan adictiva y en medio un plan bien urdido que, como de costumbre, se ve afectado por las pasiones humanas, que de hecho son impredecibles.
La serie tiene un argumento de fondo muy latinoamericano, un hombre joven fue acusado de un crimen que no cometió y su hija desde entonces atravesó innumerables penurias creyendo en su culpabilidad, el hombre fue asesinado en la cárcel, pero le dejó a su hija adolescente una guía para probar su inocencia. Desde entonces ella planea de forma meticulosa un plan de venganza.
La serie esta magistralmente protagonizada por Emily VanCamp y Madeleine Stowe como las principales contrincantes en un juego de poder que se centra en la clase privilegiada de Nueva York que usa a Los Hamptons para vacacionar y alardear de sus comodidades y obscenos privilegios. La serie tiene un punto de suspenso muy bien logrado y gira en torno a un plan perfecto que se va desmaquillando por situaciones imprevistas que en lugar de ir aclarando las situaciones que obligaron a los acontecimientos terminan complicándose más y más.
La actuación de Emily VanCamp (la misma que luego estaría en el Universo Cinematográfico de Marvel) es impecable, muestra una sofisticación, vulnerabilidad y fuerza que es difícil compartir en un sólo personaje, es una buena opción para quien no la haya visto, además se estaría disfrutando de un guión muy bien concebido y un trabajo de edición. magistral.
Recomendada.