[Fuente](https://www.screengeek.net/wp-content/uploads/2018/01/the-darkest-hour-movie.jpg)Si una película no es buena, no me gusta, no me atrapa, mi cuerpo reacciona: me duermo, dejo de prestarle atención, me levanto y voy a la cocina…
Tengo que ver mucho cine por mi trabajo como guionista, pero ¡carajo!, hay películas que me tardo hasta 6 días en ver, pedacito a pedacito.
No fue ese el caso con Darkest Hour, el extraordinario filme dirigido por Joe Wright, con guión de Anthony McCarten, que recoge los primeros días de Winston Churchill como Primer Ministro del Reino Unido.
No la vi de un solo tirón, la dejé en el minuto 8 porque tuve que salir, pero mi cuerpo sentía un hormigueo, y mis vísceras gritaban: “Tengo que regresar a casa a terminar de ver esta película, es una joya.”
Ahora que está nominada a tantos Oscars, seguramente muchos de ustedes ya la han visto, y han leído comentarios más afortunados que el mío sobre la cinematografía, la calidad actoral, y todos esos logros que la crítica le ha alabado de manera unánime en todo el mundo.
Yo simplemente quiero comentarles mi emoción estética, intelectual, política, dramatúrgica, en el momento en que el guionista y el director convirtieron la hora más oscura del pueblo inglés en su hora más democrática, mediante el viejo recurso romano de “vox populi vox dei…”
[Fuente](https://static.goldderby.com/wp-content/uploads/2018/01/darkest-hour-gary-oldman-still.jpg)Las fricciones cortesanas en torno al nombramiento de Churchill como Primer Ministro llevan la historia a un callejón sin salida: todo el mundo se da cuenta de que no se puede negociar con Hitler, que es un monstruo, y que no va a cumplir ningún acuerdo, que no descansará hasta no tener a toda Europa, incluida Albión, a sus pies.
Pero nadie hace nada, nadie dice la verdad: excepto Churchill, quien les advierte que vienen tiempos de sangre, sudor y lágrimas, y por eso hay que prepararse para la guerra, para poder lograr la paz, la supervivencia de Inglaterra.
Todos creen de manera pesimista que la guerra está perdida de antemano. Las miserias humanas, el mezquino deseo de conservar un mendrugo, un privilegio, mueven a los miembros del parlamento, y no el sentido de la historia, ni el deber de salvar a su patria.
Ese sentido de trascendencia sólo lo tiene Churchill. Por eso les molesta tanto, por eso nadie lo quiere, porque dice la verdad, y la verdad duele. Aunque Francia se haya rendido, aunque Rusia haya firmado un acuerdo con los nazis, aunque los norteamericanos aun no puedan apoyarlos frontalmente, Inglaterra no caerá, y si cae, será con un puñado de sangre y arena en la boca, defendiendo sus playas.
El peor enemigo para estos cortesanos miopes no es Hitler, sino Churchill. No quieren salvar a Inglaterra, sino derrotar a Churchill: le han dado el cargo sólo porque es el único capaz de afrontarlo, porque está loco, porque bebe todo el día, y vive citando clásicos en latín.
Si fueran tiempos de paz, si fueran tiempos de vacas gordas, jamás había llegado el número 10 de Downing Street.
Está perdido, nadie lo quiere. Ni el rey lo quiere, y lo fuerzan a considerar la posibilidad de negociar con Hitler a través de Italia, con la promesa vaga de que algo quedará de Inglaterra, algunas sobras que los cortesanos podrán repartirse, mientras el Rey tendrá que exilarse en Canadá, y convertirse en un jarrón decorativo.
Inglaterra va hacia el desastre, las tropas están atrapadas en Dunquerque, todos los factores políticos quieren deshacerse de Winston…
¿Quién podrá apoyarlo?
[Fuente](https://images04.military.com/sites/default/files/styles/full/public/2018-02/darkest-hour-still.jpg?itok=oHWttmD7)No sé si la historia que se cuenta es verdadera, si él realmente se bajó del coche oficial y se fue en metro a Wesminter.
Pero si no lo es se trata de un recurso dramatúrgico sensacional, porque toda la película se resuelve en esa escena en el Metro, en la que el primer ministro pide un fósforo para encender su tabaco, en la que conversa con los humildes trabajadores que tienen miedo como él, pero que van a defender el suelo inglés con la vida si es necesario, y quienes le dan la respuesta que necesitaba, que le negaban sus colegas:
“¿Vamos a negociar con Hitler?” “¡¡¡Never!!!”
Así, es el pueblo quien inspira a Churchill y no a la inversa. No es el líder colosal (que lo era) quien levanta el espíritu de su pueblo contra la amenaza más grande que ha vivido la Humanidad en el último siglo: es el pueblo sencillo, de a pie, el que viaja todos los días en el metro, quien inspira y levanta el ánimo del Primer Ministro, quien le da la fuerza necesaria para repetir encolerizado la misma pregunta ante el parlamento:
“¿Vamos a negociar con Hitler?” “¡¡¡Never!!!”
Se trata de una clase magistral de guión y dirección: cómo ir llevando la trama hacia un punto de no retorno, un pico muy alto, un clímax, que se resuelve en una sola secuencia, sencilla, sin efectos especiales, a punta de emociones, de fervor humano:
“¡Never!”
De no haber ido a visitar al pueblo en el metro, de haberse impuesto las políticas mezquinas del parlamento, Inglaterra habría caído.
Por eso, su hora más oscura, también fue su hora más democrática, cuando miles de barquitos fueron a buscar a las tropas atrapadas en Dunquerque, cuando le dijeron a Churchill que no había negociación, que ellos defenderían Albión aun a costa de su vida.
Me quedo con eso, como recuerdo invalorable del filme.
¿Gary Oldman? Monstruoso. Es mi favorito para ganar el Oscar. Óscar Reyes-Matute (Samuel Ibn Motot / שמואל אבן מתת)
[Fuente](http://bucket.clanacion.com.ar/anexos/fotos/cartelera/las-horas-mas-oscuras-c_7888gr.jpg)Ficha Técnica: Darkest Hour Dirección: Joe Wright Guion: Anthony McCarten Música: Dario Marianelli Fotografía: Bruno Delbonnel Reparto: Gary Oldman, Ben Mendelsohn, Kristin Scott Thomas, Lily James, Stephen Dillane, Richard Lumsden, Philip Martin Brown, Brian Pettifer, Tom Ashley, Jordan Waller, David Olawale Ayinde, Michael Bott, Danny Stewart, John Locke
Darkest Hour trailer:
[Fuente](https://www.youtube.com/watch?v=LtJ60u7SUSw)