
Although I had a time of absolute adoration for everything that Tim Burton produced, I admit that over the years it is easy for our perception of what used to be his virtues to begin to become its own downfall, the gothic aesthetic that embraces most of its classics was a double-edged sword, innovative at first, but progressively more and more ordinary in a world that seems almost completely disconnected from visual tenderness.
I like A Nightmare Before Christmas because it is a perfect example of how wrong I was, although the direction is in the hands of Henry Selick (who promised from the beginning to fulfill Burton's vision to the letter, remember that he was busy with the direction of Batman Returns), the materialization of his ideas results in a very well balanced mix, where chaos and horror coexist with human warmth.
Its premise is so solid that it seems as if it had existed a lifetime: Jack Skellington is The Pumpkin King, an inhabitant of the town of Halloween who is in a state of absolute unhappiness, everything changes when in the middle of a lonely walk he meets with the Christmas village: a place dedicated to the celebration of a cheerful and colorful party, which represents the opposite of his home, but is extremely attractive to Jack.
In essence, A Nightmare Before Christmas is a documentary that explores its sad protagonist in depth, as he knows how to find parallels and a point of harmony between two celebrations as different as Halloween and Christmas: take the best of both worlds. .
The use of stop motion (which could be classified as messy from time to time) fills this film with a special atmosphere, where each character has a unique and memorable design, the inhabitants of Halloween Town are grotesque, yes, but at the same time they have marked personalities and organic dynamics between them, they feel alive... Part of a community.
A Nightmare Before Christmas didn't earn its place in popular culture for free, Jack's story is an offbeat but engaging depiction of what Christmas is all about, with a slightly twisted twist.


A pesar de que tuve una época de adoración absoluta a todo lo que producía Tim Burton, admito que con el pasar de los años es fácil que nuestra percepción de lo que solían ser sus virtudes empiece a convertirse en su propia perdición, la estética gótica que abraza la mayoría de sus clásicos era un arma de doble filo, innovadora en un principio, pero progresivamente más y más ordinaria en un mundo que parece desconectarse casi absolutamente de la ternura visual.
Me gusta A Nightmare Before Christmas porque es un ejemplo perfecto de lo equivocado que estaba, aunque la dirección corre a cargo de Henry Selick (Quien prometió desde el principio cumplir al pie de la letra con la visión de Burton, recordemos que este se encontraba ocupado con la dirección de Batman Returns), la materialización de sus ideas resulta en una mezcolanza muy bien balanceada, en dónde el caos y el horror conviven con la calidez humana.
Su premisa es tan sólida que pareciera que hubiese existido toda la vida: Jack Skellington es El Rey de las calabazas, un habitante del pueblo de Halloween que se encuentra en un estado de infelicidad absoluta, todo cambia cuando en medio de una caminata solitaria se encuentra con el pueblo navideño: un lugar dedicado a la celebración de una fiesta alegre y colorida, que representa todo lo contrario a su hogar, pero que resulta extremadamente atractivo para Jack.
En esencia, A Nightmare Before Christmas es un documental que explora a su triste protagonista a profundidad, a medida que sabe encontrar paralelismos y un punto de armonía entre dos celebraciones tan distintas como lo son el Halloween y la navidad: toma lo mejor de ambos mundos.
El uso de stop motion (Que podría catalogarse como desprolijo de vez en cuando) llena a esta película de una atmósfera especial, en dónde cada personaje tiene un diseño único y memorable, los habitantes de Halloween Town son grotescos, si, pero al mismo tiempo tienen personalidades marcadas y dinámicas orgánicas entre ellos, se sienten vivos... Parte de una comunidad.
A Nightmare Before Christmas no se ganó su puesto en la cultura popular de gratis, la historia de Jack es una representación poco convencional pero atractiva de lo que representa la navidad, dándole un toque ligeramente retorcido.

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