
In recent weeks I have tried to delve little by little into the filmography of Wes Anderson, a fairly prominent filmmaker who has managed to remain relevant in a market that tends to favor generic and low-risk experiences, franchises with recognizable characters where intellectual property is above of artistic integrity and the risks are low.
I mention this because for better or worse every movie I've had the chance to see by this man has left me with a unique impression, quickly rising to be one of the best I've ever seen, even if every once in a while I don't really capture what he meant (Asteroid City).
My expectations with Isle of Dogs were very high, since like Fantastic Mr. Fox it was a stop motion animated film, a format that Anderson has shown to handle very well.
And I'm really glad that even though they're on the same level in terms of quality, Isle of Dogs is a totally different beast in substantial terms, especially when it comes to its more thematic and symbolic aspects.
If Fantastic Mr. Fox was a heist movie where we explored the impulses of an animal to leave his family behind and return to his criminal behaviors of the past, Isle of Dogs is a blunt criticism of political propaganda, interspersed with an adventure where a boy decides to save his beloved pet in a dirty island where all the dogs got exiled.
This premise, which might sound slightly incoherent, ends up making more and more sense as the minutes go by, when we realize that although a the dogs are assuming the leading roles, the same situation could be applied to any historically undervalued group of human beings.
It's not a finely handled analogy by any means, but it works due to the sheer level of technical and artistic beauty that sits before our eyes, accompanied by harmonic dialogue that flows perfectly, and a star-studded cast like Bryan Cranston. , Edward Norton and Scarlett Johansson in charge of reciting them.
Anderson has a cynical but warm style at the same time, characterized by representing extremely crude situations with a friendly aura, Isle of Dogs is no exception to this style, quite the contrary, it is one of the most solid samples of it.
Score taken from my Letterboxd Account.


Estas últimas semanas he tratado de adentrarme poco a poco a la filmografía de Wes Anderson, un cineasta bastante prominente que ha logrado mantenerse relevante en un mercado que suele favorecer experiencias genéricas y poco arriesgadas, franquicias con personajes reconocibles en dónde la propiedad intelectual está por encima de la integridad artística y los riesgos son escasos.
Menciono esto porque para bien o para mal cada película que he tenido la oportunidad de visitar de este hombre me ha dejado con una impresión única, erigiendose rápidamente como una de las mejores que he visto en mi vida, aunque de vez en cuando no capte totalmente lo que quiere decir (Asteroid City).
Mis expectativas con Isle of Dogs estaban altísimas, puesto que al igual que Fantastic Mr.Fox se trataba de un filme animado en stop motion, un formato que Anderson ha demostrado manejar muy bien.
Y me alegra mucho que a pesar de que en términos de calidad son productos que se encuentran al mismo nivel, Isle of Dogs es una bestia totalmente diferente en términos sustanciales, especialmente cuando se trata de sus aspectos más temáticos y simbólicos.
Si Fantastic Mr.Fox era una heist movie en dónde explorabamos los impulsos de un animal para dejar de lado su familia y volver a sus conductas delictivas del pasado, Isle of Dogs es una crítica contundente a la propaganda política, entremezclada con un aventura en dónde un niño decide salvar a su amada mascota.
Está premisa que podría sonar ligeramente incoherente termina acudiendo más y más sentido a medida que pasan los minutos, cuando comprendemos que si bien un montón de perros están asumiendo los roles protagonistas, si misma situación podría aplicarse a cualquier grupo menospreciado históricamente.
No es una analogía manejada con sutileza ni mucho menos, pero funciona debido al gran nivel de belleza técnica y artística que se posa frente a nuestros ojos, acompañado a la vez de diálogos armónicos que fluyen perfectamente, y un cast plagado de estrellas como Bryan Cranston, Edward Norton y Scarlett Johansson encargado de recitarlos.
Anderson tiene un estilo cínico pero calido a la vez, caracterizado por representar situación extremadamente crudas con un aura amiga, Isle of Dogs no es la excepción a este estilo, todo lo contrario, es una de las muestras más solidas del mismo.
Puntaje sacado de mi cuenta de Letterboxd.

Twitter/Instagram/Letterbox: Alxxssss
