In search of some emotional comfort, I decided to revisit one of my favorite childhood series: Kenan and Kel.
Despite the fact that its objective quality is not exactly the best, it is quite easy for us as viewers to understand that it is one of those sitcoms that perfectly synthesizes the necessary formula for a project within this format to need: its ability to be predictable.
I know that sounds counterproductive in today's television landscape, plagued by intense dramas that rely almost exclusively on surprise as a factor that alters the course of their plot.
So, does it make sense that two such different approaches are equally effective? Yes, especially when we consider that both pursue different objectives.
Kenan & Keel is an eighties sandbox that establishes solid characters in a picturesque universe and uses them in various situations, situations that share a similar structure with each other without getting boring.
It is very similar to forming a group of friends, Kenan Thompson and Kel Mitchell take advantage of the childish parameters of a place like Nickelodeon to cheer us up with their presence, following clear patterns of action and reaction that we find pleasant due to the levels of charisma they deliver.
On the surface, of course, it's a goofy comedy where one of its characters is "smart" and the other is "clumsy," but beyond simple counterbalancing there are very distinct aspects of their personalities that we become familiar with as we go along. each episode they raise things to another level.
That there isn't much to say about it is a curious testament to its ability to be correct, a nostalgic '90s piece that needs nothing more than to shine in our hearts.
En busca de un poco de confort emocionalmente decidí revisitar una de las series favoritas de mi infancia: Kenan and Kel.
A pesar de que su calidad objetiva no es precisamente la mejor, es bastante fácil para nosotros como espectadores entender que es una de esas sitcom que sintetiza a la perfección la formula necesaria para que un proyecto dentro de este formato necesite: su capacidad para ser predecible.
Sé que suena contraproducente en el panorama se la televisión actual, plagado de dramas intensos que se sustentan de forma casi exclusiva en la sorpresa como un factor que altera el curso de su trama.
Entonces, ¿Tiene sentido que dos acercamientos tan distintos sean igual de efectivos? Si, especialmente cuando consideramos que ambos persiguen objetivos diferentes.
Kenan & Keel es una caja de arena ochentera, que establece personajes sólidos en un universo pintoresco y los utiliza dentro de diversas situaciones, situaciones que entre si comparten una estructura similar sin llegar a aburrirnos.
Es muy similar a formar un grupo de amigos, Kenan Thompson y Kel Mitchell aprovechan los parametros infantiles de un lugar como Nickelodeon para alegrarnos con su presencia, siguiendo patrones claros de acción y reacción que encontramos agradables debido a los niveles de carisma que entregan.
En la superficie, por supuesto, es una comedia tonta en dónde uno de sus personajes es "inteligente" y el otro es "torpe", pero más allá de un simple contrapeso existen aspectos muy marcados de sus personalidades con los que nos familiarizamos al pasar cada episodio que elevan las cosas a otro nivel.
Que no existan demasiadas cosas que decir al respecto es un testamento curioso de su habilidad para ser correcta, una pieza nostálgica noventera que no necesita más que brillar en nuestros corazones.
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