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in reply to “"Quieren quemar mi isla" [Esp-Eng]”
Literatos

Reply by @davidsantafe

Ummm!. Nunca pensé encontrar algo tan conmovedor en una de estas comunidades tan dadas a la falta de compromiso con la realidad existencia humana. Ese poema es un grito desgarrador.

Se que muuuchos solo van a pasar y solo apretar el botón de los votos sin ni siquiera enterarse del contenido.

Yo no sé que isla habitas. Pero la tuya se parece a mi isla

Mi Isla está rodeada de agua , Pero es salada , Y tiene sed.

Mi Isla se reinventa a cada momento y yo también me reinventó. Todos nos reinventamos :

Mi Isla está llena de sufrimientos , sangre muerta de los que ya no la viviran. Sangre enferma y desnutrida por la escases en los que la relevan para que siga siendo isla Y no un nombre y una absurda geografía habitada por el odio y la codicia de quienes la desecharon y no la levantaron. para desde lejos gritar que la aman más que tú y que yo o que todos los que la sufrimos en vida y en sueños. Mi Isla se parece a la tuya . Y también tiene polvo que se ha de tragar la saliva. Pero lo la mía No la nuestra. Si no de quienes la han puesto a sufrir desde dentro y desde fuera. De quienes la oradan y de quienes la enfanga con falso amor.

A mi isla la odian porque nació si rodillas y siempre está de pie.

Si tú isla y mi isla se parecen es porque entonces somos hermanos

Gracias por comoarti tan profundo poema. @psicologopoeta

Comments · 2

  • @topcomment(65)· 38d

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    Curated by kpoulout

  • @psicologopoeta(66)· 38d

    Creo @davidsantafe que en efecto somos hermanos, sí, hermanos de esa misma orilla y ese mismo destino, hijos de la misma insularidad, de esa tierra cercada por el mar que nos forja el carácter, a la que se le debe cantar desde lo sempiterno, desde lo que nunca se apaga ni se rinde, y desde lo más profundo del alma, desde el centro exacto donde habita el cansancio, desde el más auténtico y genuino amor, ese que no negocia ni se doblega.

    Porque mientras otros —los que nunca han sentido la espuma en los tobillos, los que nombran el viento sin haberlo visto despeinar la palma— cambian de discurso sin cambiar de asiento, nosotros, los de siempre, los que remamos juntos y compartimos similar vehemencia, sabemos que hay rutas que otros trazan desde la distancia, sin mojarse la piel, sin pagar con el sudor lo que después reparten desde la sombra. Y aunque nunca lo decimos con todas las letras, esta tierra nos reconoce en el callo de las manos, en la forma de esperar la marea como quien espera justicia sin dejar de bogar. Por eso, con el pecho henchido de esta certeza, lo repito como un credo: 'jamás puedo pisar tierra firme porque me inhibe'.