A pesar de toda la publicidad, nunca me despertó curiosidad, pero en sus líneas descubro en Salman Rushdie a un mártir más. Uno que posiblemente no sea recordado o celebrado por nadie. De momento, el islam se ha convertido en bandera de guerra contra Occidente y el sufismo pacífico es posible que de momento sea sospechoso de traición para una multitud de sumisos seguidores de Alá. Ojalá el despertar de la conciencia reconcilie a los herederos de Abraham, que a fin de cuentas era caldeo y extranjero.
Me gustó su publicación, buena suerte.



