Quisiera no haber leído esta publicación, pero la curiosidad es más fuerte y la malanga que en Venezuela llamamos ocumo, como que ronca más que la mandarina. Decires que sin el suficiente contexto no transmiten a quienes no los conocen lo mismo que lo que se vive en tu isla o mi querida Venezuela es inconcebible para quienes no lo han vivido. Ni siquiera los visitantes ocasionales y menos los turistas alcanzan a ver la profundidad del abismo en que caímos.
La hipócrita complicidad que mantiene a los artífices en su posición de poder se está descubriendo desde hace tiempo y solo espero que, con la caída de tantas máscaras, caigan los regímenes fraudulentos y todo el sistema perverso.
Buena suerte, estimado autor.



