Tengo casi dos semanas intentando publicar algo. Tengo cosas escritas, pero he querido publicar algo nuevo, algo que escriba y publique enseguida, no textos que tengo a medias o que he acabado antes y no siento que sea el momento de publicar. Como resulta obvio, he fracasado en el intento. ¿Qué he hecho mientras tanto? De eso quiero hablarles.
Pareciera que cuando uno no crea algo, no está creando nada, pero no necesariamente es así. Cuando uno no crea algo, está gestando algo, lo quiera o no. Nuestra mente sigue trabajado, a veces a pesar de nosotros, y nuestra vida sigue transcurriendo, lo que nos suma experiencias que a la larga se reflejan en lo que hacemos, entre ello nuestros textos.
Como ya he comentado en otro momento, tengo la bendición-maldición, de tener muchos intereses, muchas cosas que disfruto hacer. Bendición porque siempre tengo opciones en las cuales ocupar mi tiempo. Maldición porque casi nunca puedo hacer todo lo que quisiera. A veces no leo tanto como quisiera. A veces no puedo escuchar tanta música nueva como quisiera. A veces no puedo escribir tanto como quisiera; etc.
Aparte de esto desde hace un tiempo le he dado prioridad a mi salud mental, y procuro siempre no exigirme de más, y estar tranquilo y en equilibrio tanto como sea posible. Esto trae como consecuencia una vida más lenta, plena y satisfactoria, y no una que se mide en que tanto logro hacer, que como ya he comentado, no es tanto como quisiera.
Dice Luis García Montero en su libro ´Las Palabras Rotas', que he estado leyendo en estos días: "Seguir escribiendo es para mí la manera de resistir". Bueno pues para mí la manera de resistir es ser tan dueño de mi tiempo como pueda, y fluir. No hacer lo que se supone que tengo que hacer, sino aquello que me nazca hacer. Es un tipo de libertad que me hace feliz y no siempre puedo ejercer.
En este mundo de productividad, inmediatez y pos-verdad, la rebeldía de no alinearse, de no ser parte del rebaño tanto como se pueda es mi acto de resistencia, y a veces hasta de sobrevivencia personal. En el contexto actual en que no hacer nada es casi un sacrilegio, yo disfruto metiéndome en esas aguas tanto como pueda. A veces hasta las rodillas. A veces hasta la cintura. Y a veces incluso nadando de muertito y dándome un chapuzón.
Escribir porque tengo que escribir hace que pierda el deseo de hacerlo. Y sin embargo escribo. De manera fragmentada, libre y poco ortodoxa, pero escribo. Escribo para mí. A veces en papel. A veces en una computadora. Pero últimamente sobre todo en mi mente. Y yo que no escribo para registrar cosas sino para descubrirlas, no le veo mucho sentido a pasar a papel algo que ya he escrito y descifrado o resuelto en mi mente.
No sé ustedes pero yo por lo general no escribo sobre lo que sé, sino sobre lo que no sé. No escribo porque ya se sobre que lo haré, sino que lo hago para ver que acabo escribiendo. Para mi escribir es como salir a caminar sin rumbo fijo a ver que me encuentro, y a veces te encuentras con un palacio, y a veces no encuentras nada, pero lo paseado nadie te lo quita.
Tengo varios archivos llenos de fragmentos, ideas, títulos y desenlaces que son prueba de ello. Algunos de ellos se convertirán en parte de algo, pero la mayoría se quedarán como piezas de rompecabezas cuyas cajas nunca encontraré. Esos archivos han crecido en esta semanas, y puede que, como ya me ha pasado antes, en ellos haya echado las semillas de textos que germinarán en el futuro.
Otra cosa que he hecho es leer. Leer mucho. Todo lo que no leí en los meses anteriores lo estoy leyendo ahora, y lo estoy disfrutando. Y por último finalmente me he volcado en dos pendientes que venía arrastrando desde hace un tiempo: mi hogar y volver a salir a caminar y correr.
Respecto a mi hogar estoy reordenando todo, limpiando a conciencia en el proceso, y deshaciéndome de cosas que en realidad no necesito pero tengo guardadas desde solo Dios sabe cuándo. Esto incluye labores de mantenimiento y pintura, así que ha sido bastante entretenido a la vez de laborioso.
Y respecto a salir a caminar y correr, tuve que conseguirme unos tenis para correr nuevos porque los anteriores ya estaban para llorar, unos auriculares in-ear, porque los que tenía ya no funcionaban, y aproveché para adquirir unos con cancelación de ruido que han probado ser de gran ayuda en mis viajes en autobús semanales también, y un bolsa cangurera para poner el celular, llaves y cartera. De hecho mis lecturas se han incrementado gracias a los audiolibros que escucho durante mis caminatas.
Así que no he estado por aquí tanto como quisiera, pero si he estado. He estado pendiente de autores y comunidades que aprecio, y tengo cosas listas para publicar y nuevas secciones que quiero echar andar. Lo que ha cambiado es mi ritmo, y aceptar que no puedo hacer todo a la vez.
Este ha sido un año "flojo" para mí en Hive, pero así se han dado las cosas. Esperemos pronto poder publicar con la misma frecuencia de antes, y si no me ven recuerden que no he ido, sino que estoy haciendo otras cosas igual de importantes que Hive. Muchas gracias por leerme, y hasta la próxima que espero sea pronto.
©bonzopoe, 2026.
Nota: Todas las imágenes contenidas en esta publicación fueron generadas con Midjourney.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.



