
Estoy leyendo el libro 'Las Palabras Rotas' de Luis García Montero, que es una especie de compendio de ensayos/reflexiones del autor sobre muchas palabras, y si bien al principio no le agarré bien el hilo porque tiene un formato inusual, la verdad mientras más avanzo en su lectura, más lo disfruto.
El libro está salpicado por todas partes de frases llenas de contenido que invitan a la reflexión, y una de ellas es la que da título a esta publicación: "El decir sin decirse". La frase suena abstracta, casi como un acertijo. ¿Cómo puede uno decir algo sin decirse, sin decírselo a sí mismo, sin ser uno mismo vuelto palabra? Parece imposible. Si sale de mi boca debe ser algo que pienso, ¿no? Mmm… la verdad es que no necesariamente.
La triste realidad es que la mayoría de las personas no sabe porque piensa lo que piensa, o cree lo que cree. Piensen por ejemplo en la religión. Dejando de lado susceptibilidades, y siendo honestos, ¿cuántos de nosotros elegimos la religión que profesamos, y cuántos la 'heredamos' de nuestros padres, y se la estamos pasando a su vez a nuestros hijos?
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En un mundo paralelo, si estamos convencidos de la importancia de la religión en nuestras vidas, ¿no sería lo más lógico antes de adoptar una, analizar que opciones tenemos, compararlas, y luego elegir aquella que creemos mejor para nosotros? Esto es algo que hacemos con casi cualquier cosa, pero no con la religión.
Con esta observación no quiero decir que esto esté necesariamente mal, esta no es un crítica, es solo un ejemplo que considero que muestra muy bien como hay cosas en nuestra vida, algunas muy importantes, como nuestras creencias, que no son necesariamente fruto de una reflexión y/o elección personal.
El decir sin decirse es en este sentido la evidencia de una contradicción. Si no sabemos porque creemos lo que creemos, ¿en verdad somos lo que decimos?, ¿nuestra voz es en verdad nuestra, o solo repetimos algo que alguien más pensó o decidió por nosotros?, y si tenemos razonamientos propios a partir de estas creencias ajenas, ¿pueden considerarse auténtica y válidamente nuestras, o solo lo son en parte?

Mucha gente entra en crisis cuando se cuestiona a sí misma, porque de repente se da cuenta de que no sabe porque cree lo que cree. Porque se da cuenta de que no sabe lo que quiere. Porque se da cuenta de que no sabe quién es, y porque es como es. Y descubre que necesita reconstruirse, ahora si de manera consciente e intencionada, o por lo menos intentar conocerse de verdad. Y esta es una labor nada fácil, y una labor que asusta, porque uno nunca sabe con qué se va a topar.
El decir sin decirse también hace referencia a no saber lo que se dice, a hablar sin pensar lo que se dice. Y en esta realidad actual que pareciera un concurso de popularidad en donde el que grita más fuerte es más escuchado, a veces parece que lo importante no es lo que se dice, sino decir algo, lo que sea, el ser parte de la conversación, aunque no sepamos de lo que se está hablando ni lo que estamos diciendo.
Basta con leer un hilo de X (antes Twitter) o alguna otra red social, para notar el bajo, y a veces incluso absurdo nivel, de la conversación. La gente opina sin saber, escribe lo que le viene a la mente sin reflexionar antes en ello, y habla desde las vísceras y las emociones, y no desde la razón, y el intelecto.

Al final todos acaban siendo seres vacíos y rellenables con la última tendencia, la última moda, el último escándalo, del que se habla sin tener opiniones propias, sino limitándose a repetir los títulos de publicaciones que no leyeron, más que de reojo si acaso, pero que sienten que los validan y les permiten opinan como si fueran experto en la materia.
Y si no coincides con lo que ellos creen que es su opinión, se ofenden e indignan, y te vuelves el blanco de sus descalificaciones carentes de sustento y argumentos, porque se sienten amenazados por quienes piensan diferente a ellos, porque los ven como una amenaza a su "identidad", la palabra clave en todo este asunto, precisamente por su ausencia.
Vivimos en un mundo de consumo en el que no solo consumimos productos físicos, sino también todo tipo de contenido, desde slogans, tendencias, modas, e ideas que a otros conviene que creamos nuestras. Y estamos tan saturados de tanta información, que nada se queda con nosotros, nada se nos pega de verdad. Estamos en tantos sitios a la vez, y al mismo tiempo, que en realidad no estamos en ninguno a cabalidad.

Nuestra necesidad de estar al día en lo que pasa en tantas redes sociales, nos hace quedarnos siempre en la superficie, y no nos permite profundizar en nada. Y pasan tantas cosas a la vez, y son de existencia tan breve, que aunque quisiéramos tal vez no podríamos hacerlo. La abundancia viene tomada de la mano con la superficialidad y falta de sustancia, y eso más que impregnarse en nuestras vidas, se está convirtiendo en ella.
'El decir sin decirse' es una manera de expresar en 4 palabras la crisis de identidad y sinsentido de la realidad que vivimos, y dar pie a una discusión necesaria sobre qué podemos hacer al respecto, sino colectiva, al menos personalmente. Porque independientemente de las culpas, este problema lo tenemos que resolver única y exclusivamente nosotros, y sin rendir cuentas a nadie más que a nosotros mismos, y eso tal vez sea lo más difícil, pero también lo más necesario. Muchas gracias por leerme y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2026.
Nota: Salvo donde se indica, todas las imágenes contenidas en esta publicación fueron generadas con
Midjourney.

Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.
