Ni Ulises, ni Telémaco. Ítaca puede estar a la vuelta de la esquina, como lo descubrió Borges en Recoleta. La guerra sin fin se volvió insoportable luego de dos décadas largas de violencia cuando la guanábana se volvió colorada por fuera y verde oliva por dentro. El olor a durián le quitó poco a poco la gracia a la fruta que en el exceso goloso fermentó y de dulce empalagoso se avinagró al extremo de igualar a la hiel y deshacer ánforas y barricas. Cayendo de a poco, como por una cuesta poco empinada, en algunos escalones abruptos tropezaron los unos y siguieron los saqueadores la labor. Despojando y repartiendo complicidad, envilecieron el jardín en su totalidad. La ruina llegó cubierta por el silencio de la complicidad y el miedo. Voces alzadas. Silenciadas con sangre en las gargantas infantiles, escudos de cartón aplastados por tanques. Escopetas recortadas cargadas con metras contra el pecho de los que debían proteger. Triunfó la codicia y el deshonor. Se apagaron las esperanzas ahogadas en bozales de hambre y pies cansados sin que llegara el bus. Multitudes que caminan por la cordillera de la América ¿Latina? Una maleta y morral para dos, un doblón de plata en el zapato y El corazón en la garganta al paso de las trece alcabalas que separan la casa del aeropuerto. Nietos de aquellos guardias civiles borrachos, descendientes de los guardias de asalto de la casa real. Los mismos que no se apiadan de su madre, aunque la vean llorar. Desde la distancia no los perdono; tal vez los he dejado de odiar. Incluso comprendo la codicia y cobardía de tantos traidores y falsos opositores. Los más canallas, perversos, por quienes sin duda Dante excavaría un círculo más profundo donde dejarlos en el eterno olvido.
A la distancia y el tiempo, con pena se ve hundirse la amada Ítaca mientras los pretendientes zamuros y gavilanes de pérfida calva a Penélope violan y burla. Griegos y argonautas, con vellocino o sin él, allende los mares, océanos y cordilleras, alzan familias y alianzas lejos de los orígenes.
[Dama renacentista frente al Mediterráneo pintada por ChatGPT]
Ahora en inglés mediante el traductor Google.
Now in English using Google Translate.
Sad and alone, Ithaca and Penelope
Neither Ulysses nor Telemachus. Ithaca might be just around the corner, as Borges discovered in Recoleta.
The endless war became unbearable after two long decades of violence when the soursop turned red on the outside and olive green on the inside. The durian scent gradually robbed the fruit of its charm; in its excessive sweetness, it fermented, turning from cloying sweetness to vinegar, becoming like gall and shattering amphorae and barrels. Falling slowly, as if down a gentle slope, some stumbled on a few abrupt steps, while the looters continued their work. Plundering and spreading complicity, they debased the entire garden. Ruin arrived shrouded in the silence of complicity and fear. Voices raised. Silenced with blood in children's throats, cardboard shields crushed by tanks. Sawed-off shotguns loaded with marbles against the chests of those they were meant to protect. Greed and dishonor triumphed. Hopes were extinguished, stifled by hunger and weary feet, the bus never arriving. Crowds trekking through the mountain range of Latin America? A suitcase and a satchel for two, a silver doubloon in a shoe, and Hearts in their throats at the thirteen checkpoints separating home from the airport. Grandchildren of those drunken Civil Guards, descendants of the royal household's assault guards. The same ones who show no pity for their mother, even when they see her weep. From afar, I don't forgive them; perhaps I've stopped hating them.
I even understand the greed and cowardice of so many traitors and false opponents. The most vile, the most perverse, for whom Dante would undoubtedly dig a deeper circle to consign them to eternal oblivion.
From afar and through time, beloved Ithaca is sadly watched sink while the vultures and treacherous bald-headed hawks rape and mock Penelope. Greeks and Argonauts, with or without the Golden Fleece, beyond seas, oceans, and mountain ranges, raise families and forge alliances far from their origins.








