Hay un espacio desconocido entre tu amor y mi amor en el que no se ponen de acuerdo los latidos de mi corazón. Es una niebla espesa y opaca que no me deja ver tu faz no es fría, pero hiela el alma y entristece mi ansiedad.
Hay una nota que no descifro en el canto eterno de tu mirar, se esconde donde guardas tus lágrimas antes de llorar, es un pergamino delicado con escritos que no se ven pero dice con tierna certeza que nos está separando el desdén.
Hay una casa solitaria que se quema sin que nada podamos hacer donde vivían en pecado mis latidos y tu desdén. Era una casa tan frágil en la que nunca se estuvo bien mis latidos alteraban lo que tu desdén no supo entender.
Hay una paloma muerta en nuestro espacio de paz con una canción en el pico que nunca se podrá escuchar, era una canción pendenciera de esas que te devuelven al mar que decía en silencio, que tu y yo, no sabíamos amar.

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