No entraron en el post anterior de mi visita a Faunia todas las fotografías, el sistema ese día no me dejaba publicarlas y comprendo que hay otros espacios donde podría dejarlas y aprovechar más, pero esta es mi casa, mi comunidad la que me dio los primeros apoyos. Mi móvil está full de buenas fotografías podría hacer una exposición con las mejores de las visitas y paseos.
La verdad es que tiene mucha variedad de animales para mirarlos, aprender y algunos hasta se pueden alimentar y tocarlos.
Por lo que leí en el catálogo hay 1.200 ejemplares de 152 especies, distribuidos en 4 ecosistemas y 18 áreas temáticas. A nuestros acompañantes les gustó el área veneno y el cañón de los dinosaurios.
Según la exposición había sonidos pero no los escuché.
Había dama de la noche esa planta que solo florece en la noche una vez.
Mi pareja de pingüinos viendo a los pingüinos. Mi hija Lourdes Sofía y su esposo Adrián se llaman pingüinos, sus amigos también los llaman así.
Ya se imaginan zona veneno es lo que hay por allí.
Había zonas tan oscuras como cuevas y está prohibido usar el flash para no lastimar la vista de los animales, tenía que esperar que mi vista se adaptará para poder caminar.
Me encanta compartirles estos espacios es la naturaleza en todo su desarrollo y protegida. Los niños la disfrutan muchísimas algunos al principio tímidos le dan alimento hasta que un picotazo en la mano los asusta.
Quedan fotografías todavía del camino pero he logrado atrapar un buen lote de momentos disfrutados en Faunia.
Nos vemos en el camino.



