Ayer tenía una cita para un lugar relativamente nuevo y lleno de cosas viejas se puede decir, abierto al público el 28 de junio de 2023. Está localizado en la calle Bailén, enfrente del Palacio Real y frente a la Catedral de la Almudena. Yo diría que cae por un costado de la montaña su construcción. De construcción moderna y múltiples premios en arquitectura por lo que leí. Arquitectos Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla.

Tres pisos de exposición, mi hija nos aconsejo comenzar de abajo hacia arriba osea del piso -3. Ir de lo más antiguo a lo nuevo aunque todo es de otra época. Tengo demasiadas fotografías pero no quiero que se pierdan estos espacios.



También había una exposición de la fotógrafa Isabel Muñoz en una sala de videos nos mostraron diferentes rocas e incripciones.



Nunca había pensado en el arte tapicero como un elemento que va de la mano de cada reinado. Allí imprimían cada estilo en forma de pinturas que le daban color a los castillos, los ropajes y todos los elementos tan llamativos. Se movían de la mano de la corte.

























Tres pisos de regalos y obras maestras cada una más impresionantes que las otras.











Vimos los vídeos explicativos de muchas de las construcciones de los palacios e historia antigua. Cuando estaban construyendo esta galería descubrieron un muro antiguo que daba soporte a la montaña y seguramente sirvió de refugio.

Esto me impresionó bastante tienen 6 metros de altura y estuvieron guardados en el sótano del palacio real hasta que los recuperaron para la exposición, son hermosos.











La imágen de San Miguel Arcángel luchando con el diablo me impresionó mucho, tallada en madera.




A las tres de la tarde pasábamos por la sale de los relojes y comenzaron a sonar.






Tratábamos de entender lo que era delante de lo que era detrás de los carruajes, tenían fuelles esas ruedas eran construcciones sólidas.









Por supuesto dos horas caminando y sin almorzar nos dio hambre así que al salir nos fuimos a comer. No sabía que las churrerías hacían bocatas de calamar.





Una foto de paso en la San Ginés pero no fue allí que comimos. De hecho fuimos a comer tacos también.





Seguimos caminando no puede faltar una fotografía en la puerta del Sol con el oso madroño y visitamos al ratón Pérez en uno de sus rincones que están por toda la ciudad. No lo conocía, bueno si cuando me dejó dinero por mis dientes de leche.


Demasiados pasos logrados hoy estoy cansada un día de aventura y dos de descanso.
Espero que hayan disfrutado de este paseo fotográfico.
Nos vemos en el camino.





