This publication was also writen in SPANISH and PORTUGUESE.

Synopsis: In a desperate attempt to save the burger joint where they work from going bankrupt, a not-so-smart teenager (and his new coworker) join forces to prevent it from happening after the opening of a much more modern burger joint (which is located right across the street).
Amid the success of the TV series Kenan & Kel, it’s clear that Nickelodeon wouldn’t miss the chance to release a movie riding on the charisma of the duo Kenan Thompson and Kel Mitchell. Soon, a feature movie project began to be developed, and it eventually became a sort of classic (and a late success) in the world of nonsense comedies. The recognition is more than deserved because the movie is quite entertaining (from start to finish).


Ed and Dexter Reed work at the traditional and well-known Good Burger fast-food restaurant. Ed is an employee who literally wears the shirt of his job, while Reed ended up “parachuting” into a job he had to accept, just to save money and pay off the debt he incurred after secretly taking his mother’s car and crashing it into his school teacher’s car (otherwise, he would be reported and his “secret” would be revealed).
On an ordinary day, they realize that a new fast-food restaurant called Mondo Burger is going to open a location across the street, and the idea is to dominate the local fast-food market. Knowing that Good Burger has no way to compete with them in terms of physical infrastructure, the unlikely pair of friends accidentally creates a “special sauce”, which quickly becomes a hit with customers. Faced with this, the competition becomes furious.


Within this entire context, the script uses (and abuses) all kinds of opportunities to create absurdly funny situations. Not all the jokes (whether verbal jokes or physical comedy) work as well as they should, but there is no denying that they have authenticity because they were applied within a narrative structure that favors the exaggerated use of its creative freedom even in its most embarrassing moments.
Ironically, this movie is not just a silly comedy (despite carrying that legacy from the very beginning), because by paying a little more attention to its subtext, it is possible to notice a massive (still very superficial) critique of the competitive state imposed by the capitalist system on the society in which we live (and which, over the years, has gradually increased to ever-higher levels). The script here tried to go a little beyond the “trivial”.


Kenan and Kel do not stray far from what was already seen in the TV series. However, it is important to notice how this time the script managed to add more “mature“ layers (so to speak) to Dexter’s personality (played by Kenan). Unlike what happened with Ed (played by Kel), who remains a functional idiot, continuing to misinterpret almost everything other people say. The chemistry is very good.
The fluidity on which the script is based favors a very dynamic aspect, allowing the characters to deliver their stupidly comedic jokes without fear of sounding like something out of context (or even like an exaggeration without there being a real purpose for that particular situation to be happening). Following this same line of laid-back reasoning, the events that “force” the competition between the two fast-food restaurants are always very well used.


Good Burger is the kind of comedic movie that has a very interesting reflective issue echoing behind the scenes (a good job by the trio Dan Schneider, Kevin Kopelow and Heath Seifert), but the audience needs to be willing to go beyond the easy laughs to notice it. Brian Robbins brings that typical ’90s atmosphere to the movie, and it fits perfectly to guide a range of fun characters, with equally functional backstories.
[ OFFICIAL TRAILER ]
CRÍTICA DE PELÍCULA: “Good Burger” (1997)
Sinopsis: En un intento desesperado por salvar de la quiebra la hamburguesería donde trabajan, un adolescente poco inteligente (y su nuevo compañero de trabajo) unen fuerzas para evitar que eso suceda tras la inauguración de una hamburguesería mucho más moderna (y que está ubicada justo al otro lado de la calle).
En medio del éxito de la serie de TV Kenan & Kel, está claro que la productora Nickelodeon no iba a perder la oportunidad de lanzar una película aprovechando el carisma del dúo Kenan Thompson y Kel Mitchell. Así, comenzó a desarrollarse un proyecto de largometraje, y este terminó convirtiéndose en una especie de clásico (y con un éxito tardío) dentro del universo de las comedias nonsense. El reconocimiento es más que merecido porque la película es bastante divertida (de principio a fin).
Ed y Dexter Reed trabajan en la tradicional y conocida hamburguesería Good Burger. Ed es un empleado que literalmente se pone la camiseta de su trabajo, mientras que Reed terminó cayendo “en paracaídas” en un empleo que tuvo que aceptar, solo para conseguir dinero y pagar la deuda que adquirió después de haber tomado el auto de su madre a escondidas y haber chocado contra el auto de su profesor de la escuela (de lo contrario, sería denunciado y su “secreto” sería revelado).
En un día como cualquier otro, se dan cuenta de que una nueva hamburguesería llamada Mondo Burger va a inaugurar una sucursal al otro lado de la calle, y la idea es dominar el mercado local de restaurantes de comida rápida. Sabiendo que Good Burger no tiene cómo competir con ellos en términos de estructura física, la improbable pareja de amigos crea accidentalmente una “salsa especial”, y esta rápidamente se vuelve un éxito entre el público. Ante este hecho, la competencia se enfurece.
Dentro de todo este contexto, el guion usa (y abusa) de los más diferentes tipos de oportunidades para crear situaciones absurdamente graciosas. No todos los chistes (ya sean chistes verbalizados o chistes físicos) funcionan tan bien como deberían, pero es innegable el hecho de que tienen autenticidad por haber sido aplicados dentro de una estructura narrativa que favorece el uso exagerado de su libertad creativa incluso en sus momentos más incómodos.
Irónicamente, esta película no se trata únicamente de una comedia tonta (a pesar de cargar con ese legado desde su inicio), porque prestando un poco más de atención a sus entrelíneas, es posible notar una crítica masiva (aunque todavía muy superficial) sobre el estado competitivo impuesto por el sistema capitalista en la sociedad vigente (y que a lo largo de los años, fue aumentando gradualmente a niveles cada vez más altos). El guion aquí intentó ir un poco más allá de lo “trivial”.
Kenan y Kel no se alejan mucho de lo que ya se veía en la serie de TV. Sin embargo, es importante notar cómo esta vez el guion logró añadir capas más “maduras“ (por así decirlo) a la personalidad de Dexter (interpretado por Kenan). A diferencia de lo que ocurrió con Ed (interpretado por Kel), que se mantiene como un estúpido funcional, que continúa interpretando de manera equivocada casi todo lo que dicen las demás personas. La sinergia es muy buena.
La fluidez en la que se basa el guion favorece un aspecto muy dinámico para que los personajes puedan profanar sus chistes estúpidamente cómicos sin miedo a sonar como algo fuera de contexto (o incluso como una exageración sin que exista un verdadero propósito para que esa determinada situación esté ocurriendo). Siguiendo esta misma línea de razonamiento desenfadado, los acontecimientos que “fuerzan” la competencia entre las dos hamburgueserías siempre están muy bien utilizados.
Good Burger es ese tipo de película cómica que tiene una cuestión reflexiva muy interesante resonando entre bastidores (un buen trabajo realizado por el trío Dan Schneider, Kevin Kopelow y Heath Seifert), pero el público debe estar dispuesto a ir más allá de la risa fácil para percibirlo. Brian Robbins imprime esa típica atmósfera de los años 90 en la película, y esto encaja como un guante para guiar a una gama de personajes divertidos, con trasfondos igualmente funcionales.
CRÍTICA DE FILME: “A Guerra do Hambúrguer” (1997)
Sinopse: Em uma tentativa desesperada de salvar a hamburgueria onde eles trabalham de ir a falência, um adolescente pouco esperto (e seu novo colega de trabalho) juntam forças para que isso não aconteça após a inauguração de uma hamburgueria muito mais moderna (e que está localizada justamente no outro lado da rua).
Em meio ao sucesso da série de TV Kenan & Kel, é claro que a produtora Nickelodeon não iria perder a chance de lançar um filme surfando no carisma da dupla Kenan Thompson e Kel Mitchell. Logo, um projeto de longa-metragem começou a ser desenvolvido, e o mesmo acabou se tornando uma espécie de clássico (e com um sucesso tardio) no universo das comédias nonsense. O reconhecimento é mais do que merecido porque o filme é bastante divertido (de ponta a ponta).
Ed e Dexter Reed trabalham na tradicional e conhecida lanchonete Good Burger. Ed é um funcionário que literalmente veste a camisa do seu emprego, enquanto Reed acabou caindo de “paraquedas” num emprego que ele precisou aceitar, apenas para consegui juntar dinheiro e pagar a dívida que ele adquiriu depois de ter pego o carro da sua mãe escondido e ter batido no carro do seu professor da escola (caso contrário, ele seria denunciado e o “segredo” dele seria revelado).
Em um dia como qualquer outro, eles se dão conta de que uma nova lanchonete chamada Mondo Burger vai inaugurar uma unidade do outro lado da rua, e a ideia é dominar o mercado local de restaurantes fast food. Sabendo que a Good Burger não tem como competir com eles em termos de estrutura física, a dupla de amigos improváveis acidentalmente cria um “molho especial”, e que rapidamente faz sucesso junto ao público. Diante desse fato, a concorrência fica irada.
Dentro de todo esse contexto, o roteiro usa (e abusa) dos mais diferentes tipos de oportunidades para criar situações absurdamente engraçadas. Nem todas as piadas (sejam elas piadas verbalizadas ou piadas físicas) funcionam tão bem quanto deveriam, mas é inegável o fato que elas têm autenticidade por terem sido aplicadas dentro de uma estrutura narrativa que favorece o uso exagerado de sua liberdade criativa até mesmo nos seus momentos mais constrangedores.
Ironicamente, esse filme não se trata apenas de uma comédia boba (apesar de carregar esse legado desde o seu início), porque prestando um pouco mais de atenção nas suas entrelinhas, é possível notar uma crítica massiva (ainda muito superficial) sobre o estado competitivo imposto pelo sistema capitalista na sociedade vigente (e que ao longo dos anos, foi gradualmente aumentando em níveis cada vez mais altos). O roteiro aqui tentou ir um pouco mais além do “trivial”.
Kenan e Kel não se distanciam muito do que já era visto na série de TV. No entanto, é importante perceber como desta vez o roteiro conseguiu adicionar camadas mais “maduras“ (por assim dizer) na personalidade de Dexter (interpretado por Kenan). Ao contrário do que aconteceu com Ed (interpretado por Kel), que se mantém como um estúpido funcional, que continua interpretando de maneira equivocada quase tudo o que as outras pessoas falam. A sinergia é muito boa.
A fluidez na qual o roteiro é baseado favorece um aspecto muito dinâmico para que os personagens consigam profanar suas piadas estupidamente cômicas sem medo de soar como algo fora de contexto (ou até mesmo exagero sem haver um propósito verdadeiro para que aquela determinada situação esteja acontecendo). Seguindo essa mesma linha com raciocínio despojado, os eventos que “forçam” a competição entre as duas lanchonetes sempre são muito bem usados.
A Guerra do Hambúrguer é aquele tipo de filme cômico que tem uma questão reflexiva bem interessante ecoando nos bastidores (um bom trabalho feito pelo trio Dan Schneider, Kevin Kopelow e Heath Seifert), mas o público precisa estar disposto a ir além do riso fácil para perceber isso. Brian Robbins imprime aquela típica atmosfera dos anos 90 no filme, e isso cai como uma luva para guiar uma gama de personagens divertidos, com planos de fundo igualmente funcionais.
Rating: 80/100.




