This publication was also writen in SPANISH and PORTUGUESE.
Synopsis: Desperate to revive a career that seems to have already entered a period of ostracism, a once-famous actress is drawn into the glamorous world of a "wellness" mogul like a firefly is attracted to light. However, it doesn't take long for her to discover a monstrous secret lurking behind the scenes.
The beauty standards imposed on women are brutal. On different levels (personal and professional), there is a dictatorial overload of demands that lead many women to undergo various types of aesthetic procedures (some involving outrageous plastic surgeries), absurd diets at the expense of healthy eating, and consumption of dangerously manipulated drugs from the "black market", among many other examples. In the entertainment world, it gets even worse, and this is essentially what the movie attempts to discuss.
In the plot, we follow the story of actress Samantha Lake. In the past, she became relatively famous due to a television series. However, after years without starring in a new hit and no longer being the young woman, she once was, landing more significant roles has become a considerable obstacle in her career. So, she allows herself to be immersed (due to pure pressure from her artistic agents and some episodes from her own personal life) in the glamorous (but quite mysterious) universe of Zoe Shannon, the CEO of the renowned health / wellness company Shell.
The script tries to establish a narrative dynamic where a middle-aged woman is slowly being "swallowed" by her own ghosts, which use her physical appearance as fuel for her to seek this "change" (both physical and mental). It wasn't her decision, but rather everything around her (that prevented her from moving forward). Once inside that world where "eternal youth" is the greatest prize, the promise of a successful treatment gives way to a path of horror when some "side effects" make her question her decisions.
Bringing relevant themes (especially within modern society) such as the hidden secrets of the beauty industry, female ageism (using the entertainment world as a backdrop), and the aesthetic pressures on human bodies (both men and women; because the treatment offered by Shell is not restricted to women seeking beauty and wellness), this movie had a socio-political-cultural story with intriguing potential; however, the script was reduced to a lazy development, lacking any depth in the exposed themes.
There is also a relatively "investigative" atmosphere in the plot, but that makes everything worse, because when some patients from the clinic mysteriously begin to disappear, Samantha finds herself entangled in a web of mysteries and conspiracies where she is forced to take on a detective role (albeit somewhat clumsily, of course). The script doesn't quite know what to do after its first 45 minutes (which are the best parts of the whole; because that’s where the movie still manages to blend suspense with some bittersweet comedic touches).
Kate Hudson and Elisabeth Moss lead a cast that is quite unremarkable, where only the two of them manage to shine positively. However, this only happens because they are good actresses; here, the characters they portray are somewhat interesting, but their development is quite poor. The supporting cast delivers disastrous performances, turning the project into a sort of "involuntary comedy" at times (especially during chase or murder suspense scenes). Overall, there is no good chemistry among them.
The second half of the screenplay sends the movie into a spiral of nonsensical conspiracies, and without explanations that could be considered plausible (at least not within the approach that the story itself tried to suggest and deliver to the audience). It's incredible to realize (even though we have the feeling that we no longer know what kind of movie we're watching) how disastrous the third act is. Literally, the screenplay “turns” a key in a very bad direction, and flirts with science fiction in a totally unexpected way in a very chaotic sequence of edited scenes.
The genetic explanations for everything that happens in Shell seem (literally) to have been "created" by artificial intelligence, and are "thrown" into the movie's conclusion through a few sentences that have no impact at all (except for the visual part, which draws from the source of gore cinema in trying to shock the audience with violent scenes and blood). Written by Jack Stanley and directed by Max Minghella (a highly questionable quality work from this duo, to say the least), here is a movie that had a lot to say to the audience but got lost in its own ambitions.
[ OFFICIAL TRAILER ]
CRÍTICA DE PELÍCULA: “Shell” (2024)
Sinopsis: Desesperada por retomar una carrera que parece haber entrado en un periodo de ostracismo, una actriz que fue muy conocida es atraída al glamuroso mundo de una magnate del "bienestar" como una luciérnaga es atraída por la luz. Sin embargo, no tarda mucho en descubrir un monstruoso secreto que existe tras bastidores.
Los estándares de belleza impuestos al sexo femenino son brutales. En diferentes capas (personales y profesionales), hay una sobrecarga dictatorial con demandas que llevan a muchas mujeres a someterse a los más diversos tipos de procesos estéticos (algunos de ellos con cirugías plásticas milagrosas), dietas absurdas en detrimento de una alimentación saludable, consumo de medicamentos peligrosamente manipulados por la química del “mercado negro”, y tantos otros ejemplos. En el mundo del entretenimiento, esto se vuelve aún peor, y es básicamente de esto de lo que intenta hablar esta película.
En la trama, seguimos la historia de la actriz Samantha Lake. En el pasado, se volvió relativamente famosa gracias a una serie de televisión. Sin embargo, después de años sin protagonizar un nuevo éxito y ya no siendo más una joven mujer, como antes, conseguir papeles más relevantes se convirtió en un gran obstáculo en su carrera. Entonces, se deja sumergir (por pura presión de sus agentes artísticos y algunos episodios de su propia vida personal) en el universo glamuroso (pero muy misterioso) de Zoe Shannon, CEO de la renombrada empresa de salud / bienestar Shell.
El guion intenta establecer una dinámica narrativa donde una mujer de mediana edad está siendo lentamente “devorada” por sus propios fantasmas, que utilizan su apariencia física como combustible para que busque ese “cambio” (tanto físico como mental). No fue una decisión de ella, sino de todo lo que la rodeaba (y que la impedía avanzar). Una vez dentro de ese mundo donde la “juventud eterna” es el mayor de los premios, la promesa de un tratamiento exitoso da paso a un camino de horror cuando algunos “efectos secundarios” la hacen cuestionar sus decisiones.
Abordando temas relevantes (principalmente dentro de la sociedad moderna) como los secretos escondidos de la industria de la belleza, el edadismo femenino (utilizando el mundo del entretenimiento como telón de fondo) y las exigencias estéticas sobre los cuerpos de los seres humanos (hombres y mujeres; porque el tratamiento ofrecido por Shell no se restringe solo a las mujeres que buscan belleza y bienestar), esta película tenía una historia con un potencial socio-político-cultural muy interesante; pero el guion se resumió a un desarrollo perezoso, sin profundizar en los temas expuestos.
También hay una atmósfera relativamente “investigativa” en la trama, pero que empeora las cosas, porque cuando algunos pacientes de la clínica comienzan a desaparecer misteriosamente, Samantha se ve envuelta en una red de misterios y conspiraciones donde se ve obligada a asumir el papel de detective (aunque algo torpe, obviamente). El guion no sabe muy bien qué hacer después de sus primeros 45 minutos (que son las mejores partes de todo; porque es donde la película todavía logra hacer una buena mezcla de suspenso con algunos toques cómicos con un sabor algo amargo).
Kate Hudson y Elisabeth Moss lideran un elenco que es bastante inexpresivo, donde solo ellas dos logran destacar positivamente. Sin embargo, esto sucede solo porque son buenas actrices; porque aquí, los personajes que interpretan son hasta interesantes, pero su construcción es bastante deficiente. El elenco de apoyo ofrece actuaciones desastrosas, convirtiendo el proyecto en una especie de “comedia involuntaria” en algunos momentos (principalmente donde hay escenas de persecución o suspenso relacionadas con asesinatos). En general, no hay una buena química entre ellos.
La segunda mitad del guion hace que la película entre en una espiral de conspiraciones de carácter nonsense, y sin explicaciones que puedan considerarse plausibles (al menos no dentro del enfoque que la propia historia intentó sugerir y ofrecer al público). Es increíble darse cuenta (aunque tengamos la sensación de no saber ya qué tipo de película estamos viendo) de lo desastroso que es el tercer acto. Literalmente, el guion “gira” una llave en una dirección muy mala, y coquetea con la ciencia ficción de una manera totalmente inesperada en una edición de escenas que es muy caótica.
Las explicaciones genéticas para todo lo que ocurre en Shell parecen (literalmente) haber sido "creadas" por inteligencia artificial, y son "lanzadas" en la conclusión de la película a través de algunas pocas frases sin impacto alguno (con excepción de la parte visual, que bebe de la fuente del cine gore al intentar impactar al público con escenas violentas y sangre). Escrito por Jack Stanley y dirigido por Max Minghella (un trabajo de calidad altamente cuestionable de esta dupla, por decir lo menos), aquí tenemos una película que tenía mucho que decir al público, pero se perdió en sus propias ambiciones.
CRÍTICA DE FILME: “Segredo Obscuro” (2024)
Sinopse: Desesperada para retomar uma carreira que parece já ter entrado no período de ostracismo, uma atriz outrora muito conhecida é atraída até o mundo glamoroso de uma magnata do “bem-estar” como um vagalume é atraído pela luz. No entanto, ela não demora muito para descobrir um monstruoso segredo que existe por trás dos bastidores.
Os padrões de beleza impostos ao sexo feminino são brutais. Em diferentes camadas (pessoais e profissionais), há uma sobrecarga ditatorial com demandas que fazem com que muitas mulheres se entreguem aos mais diferentes tipos de processos estéticos (alguns deles com cirurgias plásticas mirabolantes), dietas absurdas em detrimento da alimentação saudável, consumo dos medicamentos perigosamente manipulados pela química do “mercado negro” e tantos outros exemplos. No mundo do entretenimento isso fica ainda pior, e é basicamente sobre isso que esse filme tenta conversar.
Na trama, nós acompanhamos a história da atriz Samantha Lake. No passado, ela se tornou relativamente famosa por causa de uma série de televisão. No entanto, depois de anos sem protagonizar um novo sucesso e não sendo mais uma jovem, como era antes, conseguir papéis mais relevantes se tornou um grande obstáculo em sua carreira. Então, ela se deixa mergulhar (por pura pressão de seus empresários artísticos e alguns episódios de sua própria vida pessoal) dentro do universo glamouroso (mas bem misterioso) de Zoe Shannon, CEO da renomada empresa de saúde / bem-estar Shell.
O roteiro tenta estabelecer uma dinâmica narrativa onde uma mulher de meia idade está sendo lentamente “engolida” pelos seus próprios fantasmas, que usam sua aparência física como combustível para que ela busque essa “mudança” (tanto física quanto mental). Não foi uma decisão dela, mas de tudo o que estava ao redor dela (e a impedia de seguir adiante). Uma vez dentro daquele mundo onde a “juventude eterna” é o maior dos prêmios, a promessa do tratamento bem sucedido dá espaço a uma caminha de horror quando alguns “efeitos colaterais” a fazem questionar suas decisões.
Trazendo temas relevantes (principalmente dentro da sociedade moderna) como os segredos escondidos da indústria da beleza, etarismo feminino (usando o mundo do entretenimento como plano de fundo) e as cobranças estéticas nos corpos dos seres humanos (homens e mulheres; porque o tratamento oferecido pela Shell não é restrito só as mulheres que buscam beleza e bem-estar), esse filme tinha uma história com potencial sócio-político-cultural bem interessante; mas o roteiro ficou resumido a um desenvolvimento preguiçoso, e sem qualquer aprofundamento nos temas expostos.
Existe também uma atmosfera relativamente “investigativa” na trama, mas que torna tudo pior, porque quando alguns pacientes da clínica misteriosamente começam a desaparecer, Samantha se vê envolvida em uma teia de mistérios e conspirações onde ela é obrigada a assumir um papel de detetive (ainda que meio atrapalhada, obviamente). O roteiro não sabe muito bem o que fazer depois dos seus primeiros 45 minutos (que são as melhores partes do todo; porque é onde o filme ainda consegue fazer uma boa mistura de suspense com alguns toques cômicos com sabor meio amargo).
Kate Hudson e Elisabeth Moss lideram um elenco que é bem inexpressivo, onde apenas elas duas conseguem ter um destaque positivo. No entanto, isso só acontece apenas pelo fato delas serem boas atrizes; porque aqui, as personagens que elas interpretam são até interessantes, mas a construção delas é bem ruim). O elenco de apoio traz performances desastrosas, e torna o projeto numa espécie de “comédia involuntária” em alguns momentos (principalmente onde há cenas de perseguição ou suspense envolvendo assassinatos). De modo geral, não há um bom entrosamento entre eles.
A segunda metade do roteiro faz o filme entrar numa espiral de conspirações de teor nonsense, e sem explicações que possam ser consideradas como plausíveis (ao menos não dentro da abordagem que a própria história tentou sugerir e entregar ao público). É incrível perceber (ainda que tenhamos a sensação de não sabermos mais que tipo de filme nós estamos assistindo) como o terceiro ato é desastroso. Literalmente, o roteiro “gira” uma chave para uma direção muito ruim, e flerta com a ficção científica de uma maneira totalmente inesperada numa edição de cenas que é muito caótica.
As explicações genéticas para tudo o que acontece em Segredo Obscuro parecem (literalmente) ter sido “criadas” por inteligência artificial, e são “jogadas” na conclusão filme através de algumas poucas frases de sem impacto algum (com exceção da parte visual, que bebe da fonte do cinema gore ao tentar impactar o público com cenas violentas e sangue). Escrito por Jack Stanley e dirigido por Max Minghella (um trabalho de qualidade altamente questionável dessa dupla, para dizer o mínimo), eis aqui um filme que tinha muito a dizer ao público, mas se perdeu nas suas próprias ambições.
Rating: 40/100.



