They Live (1988): Put on the Glasses! We continue to enjoy the '80s era, and today we're taking a look at the events that unfold in the 1988 film They Live. It’s certainly not a masterpiece, and beyond being a cinematic spectacle, from my perspective, the director sought to portray the world in decline that existed at the time—a reality we still face today. A film directed by the famous John Carpenter, who is known for his stories focused on science fiction, horror, paranoia, and themes that have always opposed authoritarianism and social control. Well, this film falls within that scope.
In that sense, They Live may seem a bit slow at first; however, this does not mean that it does not contain a profound message, since I believe Carpenter crafted the film in this way with the aim of highlighting the decline in which the United States was mired at the time—a reality that is evident today on a global scale.
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In this film, which is considered a cult classic, there are several characters; however, two of them are key to the development of the plot. On one hand, there’s Roddy Piper in the role of Nada—that’s his name, hehehe; far from being the hero who saves the day, he’s a simple drifter who wanders from city to city, searching for his daily bread to survive; his performance is sincere and honest throughout.
The film also features Keith David as Frank Armitage, another guy in the same situation as Nada; but he doesn’t care what happens—he just goes about his work without taking any risks. This duo, along with the rest of the cast, brings They Live to life, bringing to the screen a bizarre alien conspiracy that seeks total control over the human mind, causing people to simply follow orders in a subliminal way.
Now, at the beginning, we see Nada arriving in Los Angeles, and we quickly realize the state of decay the city is mired in. Dilapidated businesses, homeless people, job seekers looking for work that certainly doesn’t exist, people going hungry—and all of this stands in stark contrast to high society. Because while economic and social chaos reigns, in another part of the city we see tycoons living in great luxury, with mansions, skyscrapers, and money, while the other part sinks into poverty. This is Carpenter’s intention in creating a film that seems slow and boring at first.
After searching for a job for so long, Nada finally finds one at a construction site, where he meets Frank. When his shift ends, Nada has nowhere to go, so Frank takes him to a camp where many homeless people live. Nearby is a church, which Nada enters out of sheer curiosity. More than a church, it’s a sort of community center where people are making something, and right there he discovers a secret place where they keep some boxes. After a while, the police arrive with heavy machinery, destroying the camp and the church; everyone runs for their lives.
After everything happens, Nada returns to the church, enters the secret room, and takes out a box. When she opens it, she finds only a pair of dark glasses; she is disappointed, not realizing that this is an object meant to reveal the truth of what is happening. Nada puts on the glasses and, without meaning to, looks at a full-color advertisement; but to her surprise, that ad has a hidden message that says, “Obey.” Everything she sees through those glasses is in black and white, but it reflects the reality of things; every advertisement, every magazine, everything she looks at says “Buy,” “Have children,” “Watch TV”—in other words, they are subliminal messages that control people’s minds.
But that’s not all; Nada also uncovers the aliens’ true intentions, and you’ll have to see for yourself what they’re like and how they manage to make people understand what they must do. This situation is urgent for Nada, so she goes in search of Frank to open his eyes as well and let him learn the truth—a truth he discovers the hard way in an epic scene between the two protagonists. Certainly, this is a film from the ’80s, and as you’d expect, the special effects of the era were top-notch; today, you might think the film is a flop, but we need to look beyond that and understand what it aims to convey through its content.
Another strength of the film is its setting and cinematography; for a movie from the ’80s, the image quality is remarkably good—it looks like a novel. Furthermore, the director primarily used actual locations in Los Angeles to film the scenes. So we don’t see set rooms or models; the events take place on the city’s streets. In this way, the reality of a world with a precarious economy is brought to light, as you get a sense of what homeless encampments are like, what the alleys are like, and the dangers they pose—in short, what life is really like for the poor in a world ruled by capitalism and consumerism.
This movie conveys a deeply meaningful message and invites us to reflect on how advertising and media manipulation often lead us to do things we don’t really want to do. Advertising is so powerful that it shows you a product and makes you buy it even if you don’t need it. Similarly, the plot hasn’t lost its relevance; on the contrary, the message is still very much present, but now in digital form, which poses an even greater danger. Those billboards and ads from the ’80s are now even more invasive because we see them constantly on our digital devices. A movie that may be boring for some but thought-provoking for others; best regards, and see you soon.



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They Live (1988): ¡Ponte las Gafas!. Continuamos disfrutando de la era de los 80 y hoy presentamos los eventos que ocurren en la película They Live del año 1988. Ciertamente no es una obra maestra y más allá de ser un espectáculo de película; desde mi punto de vista, el director buscó mostrar el mundo en decadencia que se presentaba en la época y que actualmente no escapa a esa realidad. Un filme dirigido por el famoso John Carpenter; quien es conocido por sus tramas enfocados en la ciencia ficción, el terror, la paranoia y temas que siempre han estado en contra del autoritarismo y el control social. Bueno; este filme está dentro de ese rango de acción.
En tal sentido, They Live puede ser considera al inicio un poco lenta; sin embargo, esto no quiere decir que dentro de la misma no se oculte un mensaje profundo, ya que creo que Carpenter ha creado el filme de esa manera, con el objeto de dar a conocer la decadencia en que estaba sumergido los Estados Unidos para la época; realidad que se evidencia en la actualidad a nivel mundial.
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En la obra cinematográfica que es considerada como una joya de culto, tenemos varios personajes; sin embargo, dos de ellos son claves para el desarrollo de la trama en cuestión. Por un lado Roddy Piper en el papel de Nada, así se llama jejeje; al contrario de ser el héroe que salva el día, es un simple hombre vagabundo que va de ciudad en ciudad, en busca del sustento diario para sobrevivir; su actuación es sincera y honesta en todo momento.
También se presenta a Keith David encarnando a Frank Armitage, otro tipo en las mismas condiciones que Nada; pero que no se preocupa por lo que pase, solo se limita a trabajar sin arriesgar nada. Este par, en conjunto con los demás actores, le dan vida a They Live, para llevar a la pantalla una extraña conspiración alienígena, que busca un control total sobre la mente humana, haciendo que solo se limiten a cumplir órdenes de una manera subliminal.
Ahora; al inicio vemos a Nada llegando a los Ángeles y rápidamente nos damos cuenta en la decadencia en que está sumergida la ciudad. Empresas deterioradas, vagabundos, gente buscando empleo que por cierto no hay, gente pasando hambre y todo ello en absoluto contraste con la alta sociedad. Porque mientras existe el caos económico y social, en otra parte de la ciudad se observan magnates viviendo de mucho lujo, mansiones, rascacielos y dinero, mientras la otra parte se hunde en la pobreza. Esta es la intención de Carpenter, al crear un filme que parece ser lento y aburrido en el principio.
Luego de tanto buscar trabajo, Nada lo consigue en una construcción y allí conoce a Frank. Al terminar de trabajar, Nada no tiene a donde ir y Frank lo lleva a un campamento donde están muchos indigentes. Cerca de ese lugar está una iglesia; lugar donde entra Nada por simple curiosidad. Más que una iglesia, es una especie de centro de reunión donde fabrican algo y allí mismo descubre una lugar secreto donde guardan unas cajas. Al cabo de un tiempo, llega la policía con maquinaria pesada, destruyendo el campamento y la iglesia; todos salen corriendo para salvar sus vidas.
Después que todo ocurre, Nada vuelve a la iglesia, entra al lugar secreto y saca una caja. Al abrirla solo contiene lentes oscuros; se decepciona, sin pensar que ese es un objeto para descubrir la verdad de lo que está pasando. Nada se coloca los lentes y sin querer, mira un anuncio publicitario que estaba a todo color; pero para su sorpresa, ese anuncio tiene un mensaje oculto que dice obedece. Todo lo que miras con esos lentes está en blanco y negro, pero refleja la realidad de las cosas; cada publicidad, cada revista, cada cosa que se mira dice compra, ten hijos, ve televisión, es decir, son mensajes subliminales que controlan la mente de las personas.
Pero eso no es todo; porque también Nada descubre las verdaderas intenciones de los alienígenas y tu tendrás que ver por tus propios ojos, como son y como son capaces de hacer entender a la gente lo que debe hacer. Esta situación es apremiante para Nada y va en busca de Frank para que también abra los ojos y se entere de la verdad; verdad que conoce a puro golpe en una escena épica que ocurre entre los dos protagonistas. Ciertamente; estamos en presencia de una película de los 80 y como es lógico, los efectos de la época eran lo máximo; actualmente se podría pensar que la película es un fiasco, pero debemos ir más allá y entender lo que se desea transmitir con su contenido.
Otro punto a favor de la película es su ambientación y fotografía; para ser de los 80, la calidad de imagen es demasiado buena, parece una novela. Además; el director en su gran mayoría, utilizó realmente lugares de la ciudad de los Ángeles para filmar las escenas. Así que no vamos a ver cuartos creados o maquetas, los hechos ocurren en las calles de la ciudad. De esa manera; se evidencia la realidad de un mundo con una economía precaria, ya que te das cuenta de como son los campamentos de indigentes, como son los callejones y los peligros que éstos implican; en fin, como es la realidad de la gente no pudiente, en un mundo gobernado por el capitalismo y el consumismo.
Esta película deja un mensaje demasiado profundo y nos invita a reflexionar sobre la manipulación publicitaria y mediática que nos lleva muchas veces, a hacer cosas que no que queremos. La publicidad es tan poderosa, que te enseña un producto y hace que lo compres así no lo necesites. De igual manera; la trama no ha perdido vigencia, al contrario, el mensaje está aun latente pero en forma digital, lo que representa mayor peligro. Aquellos cárteles y publicidad de los 80 ahora son más invasivos, porque los tenemos a cada rato en nuestros dispositivos digitales. Una película que puede ser aburrida para unos, pero aleccionadora para otros; saludos y nos vemos pronto.



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