All the screenshots in this post were taken directly from the series by me

One of the first thoughts I always have when I write a review about anything is how easy it is for me to externalize my feelings towards the respective work I'm dealing with, Atlanta is one of those cases where I can spend hours looking at the ceiling in search of answers… and hardly find anything.

The point is that although it is one of my favorite series, it is a project that I would hardly recommend to any of my acquaintances, not because its quality is objectively bad, but because it operates within such surreal limits with which I understand that very few people can connect.
So what is Atlanta? Atlanta is a series created by Donald Glover (or Childish Gambino, for those connoisseurs of experimental rap and r&b) which portrays the story of Alfred Miles, a young rapper who is trying to move forward with his musical career alongside Earn (His cousin/manager played by Glover) and Darius (His friend).

Although in superficial terms this premise appears to be quite simple, we must understand that it is nothing more than a setting used by Glover and Hiro Murai (the director of a good portion of his chapters) to play with any type of genre.
In a world plagued by series obsessed with their own nature, Atlanta demonstrates an indescribable ability to navigate between all the tones that exist, it can tell us horror stories, it can be a classic sitcom, an action piece... it is quite flexible without stop feeling organic, embracing the lack of logic as it own internal logic.


After almost 4 years waiting for a third season, it has finally been released, and with two chapters on top we find in the first of its episodes a perfect example of what I have just exposed: Although Atlanta S2 closes with a wonderful cliffhanger where the leading trio embarks on a European tour, the third season decides to ignore this completely in its first chapter, showing us instead a terrifying story where a black boy ends up being adopted by a couple of hippy girls who make him live hell (Yes, something worthy of Jordan Peel).
Atlanta sounds like a rather disorganized project but it is not, through its chaotic structure it provides us with an intelligent satire on 21st century society, using a version of our universe that feels exaggerated but not impossible. It is a series that is not afraid to deal with issues such as racism or homophobia, but also gives us an introspective look at these problems that is not usual in any corner of mainstream television.


As a lover of Hip Hop culture it is quite evident to me that Atlanta also exists as a love letter to all that it implies, not only in terms of sound and aesthetics, but on a spiritual and empathic level.
It is a masterpiece, where a beautiful direction and photography is interspersed with performances and a script of great quality, I am eager to see what Atlanta has to offer us this third season.

Todas las capturas de pantalla en este post fueron sacadas directamente de la serie


Una de los primeros pensamientos que siempre tengo cuando redacto una reseña sobre lo que sea es la facilidad que tengo para exteriorizar mis sentimientos hacia la respectiva obra que estoy abordando, Atlanta es uno de esos casos en donde puedo pasar horas mirando al techo en busca de respuestas… y difícilmente encuentro algo.

La cuestión es que aunque es una de mis series favoritas, es un proyecto que difícilmente le recomendaría a cualquiera de mis conocidos, no porque su calidad objetivamente sea mala sino porque opera en unos límites tan surrealistas con los que entiendo que muy poca gente puede conectar.
Entonces, ¿Que es Atlanta? Atlanta es una serie creada por Donald Glover (O Childish Gambino, para aquellos conocedores del rap experimental y el r&b) en donde se retrata la historia de Alfred Miles, un joven rapero que está tratando de sacar su carrera musical adelante al lado de Earn (Su primo/manager interpretado por Glover) y Darius (Su amigo).

Aunque en términos superficiales está premisa aparenta ser bastante simple, debemos entender que no es más que un setting que usan Glover y Hiro Murai (el director de una buena porción de sus capítulos) para jugetear con cualquier tipo de géneros.
En un mundo plagado de series obsesionadas con su propia naturaleza Atlanta demuestra una habilidad indescriptible para navegar entre todos los tonos que existen, puede contarnos historias de terror, puede ser una sitcom clásica, una pieza de acción… resulta bastante flexible sin renunciar a lo orgánico, abrazando como lógica interna la falta de lógica.


Luego de casi 4 años esperando por una tercera temporada finalmente se ha estrenado, y con dos capítulos encima encontramos en el primero de sus episodios un ejemplo perfecto de lo que acabo de exponer: Aunque Atlanta S2 cierra con un cliffhanger maravilloso en donde el trío protagonista embarca hacia una gira Europa, la tercera temporada decide ignorar esto completamente en su primer capítulo, mostrándonos en cambio una terrorífica historia en donde un chico negro termina siendo adoptado por una pareja de chicas hippy que le hacen vivir un infierno (Si, algo digno de Jordan Peele).
Atlanta suena como un proyecto bastante desorganizado pero no lo es, por medio de su estructura caótica nos brinda una sátira inteligente a la sociedad del siglo XXI, usando para ello una versión de nuestro universo que se siente exagerada pero no imposible. Es una serie que no tiene miedo en tratar temas como el racismo o la homofobia, pero también nos entrega una mirada introspectiva a estos problemas que no es usual en ningún rincón de la televisión mainstream.


Como amante de la cultura del Hip Hop es bastante evidente para mi que Atlanta también existe como una love letter a todo lo que implica, no solo en términos de sonido y estética, sino a un nivel espiritual y empático.
Es una obra maestra, en donde una dirección y fotografía hermosa se entremezcla con actuaciones y un guion de muchísima calidad, estoy ansioso por ver lo que Atlanta tiene para ofrecernos esta tercera temporada.

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