Ojo: Posibles spoilers

Anochecer. Una pareja corriendo por la playa. La chica se mete al mar. El chico se queda en la orilla, recostado en la arena, esperando a que la chica saliera... Sin saber que algo la desaparece del mar para siempre. Con esta escena se inicia Tiburon (Jaws), un clásico de la década de 1970 de Steven Spielberg cuyo villano es un escualo muy inteligente con un hambre muy voraz.
Esta película la vi por primera vez cuando era una niña. Lo vi en la televisión, en un canal local. Recuerdo taparme los ojos cada vez que devoraba a alguien en el agua. Incluso mi abuela me contó que cuando la fueron a ver en el cine junto con mi abuelo, mi mamá y mi tía, todos se quedaron impactados por las muertes de la gente que eran devoradas por esa enorme bestia marina.
Cuando la volví a ver ayer con dos familiares en internet, aún continúa impactándome y, cómo no, también fascinándome. Todavía me sigue gustando como un villano que no habla y no camina pueda causar tanto desastre y caos en las vidas de los tres hombres que partieron a darle caza y terminar con su "reinado de terror". Me gusta como, desde un aspecto psicológico, empieza a jugar con las emociones de sus perseguidores, haciéndolos entrar en alegrías, decepciones y miedos. Ante todo, me sigue gustando cómo envuelve al espectador en esa montaña rusa de incertidumbre, en el que no sabes cuándo, cómo y en dónde va a atacar.
Ahora bien, si eres de las personas que les gusta la cinematografía pre-siglo XXI, si eres de las que se deciden a tomar distancia de las ahora muy sobrecargados efectos especiales hollywoodenses, esta película sin duda alguna les viene como anillo al dedo.

GIF creado por @fabiyamada
