





Saludos a todos en la comunidad de Lifestyle. El día de hoy me uno por acá para compartir con ustedes un nuevo día en mi vida. En esta ocasión les quiero contar cómo me fue con la visita que hice a casa de mi querida amiga Mariangela, quién es mi amiga desde que estábamos en Kinder Garden. Unos 3 añitos de edad. Eso es bastante para cualquier ser humano y ya realmente no recuerdo cuántas cosas han pasado en el transcurso de todo ese tiempo. Sin embargo, siempre hemos tenido la tradición de reunirnos al menos una vez al año o cada ciertos meses para poder ponernos al tanto y hacer algo que es !además de bonito), bastante necesario: no perder la conexión humana que hay en la visita física.
Ese día venía de hacer algunas diligencias en la calle y de visitar a mi tío, quién esta guardando reposo en casa tras su operación del marcapaso. Compartiré luego una publicación dedicada a ellos cuando venga el cumpleaños de mi tío este 29 de septiembre, pues realmente hoy fue algo más privado. Siguiendo con el tema de arriba, era importante para mí aprovechar de pasar por casa de mi amiga (ese mismo día) ya que tenemos varios días planificando para vernos, pero han aparecido algunos obstáculos como: los cortes de luz en Carabobo. Y eso hace que uno a veces no pueda salir porque; se necesita cocinar con la cocina eléctrica o no ha llegado el agua o tantas cosas. El punto es que al fin pudimos reunirnos.





Yo si tenía como 2 años que no veía a su mamá, ella llama Ana. La señora Ana tiene toda una vida cosiendo y la encontramos en ello. Me alegro mucho verla. Así nos sentamos las cuatro a hablar, conversar cada uno sobre varias cosas de nuestras vidas. Y por lo que pude percibir, aunque las cosas no han estado del todo bien en Carabobo, las buenas noticias nacen incluso ante la adversidad y eso me hizo feliz. Mariangela dice que nosotras seguimos iguales a qué cuando éramos más jóvenes, pero yo no se que pensar de eso (jajaja). Total que se nos pasó la hora volando y cuando fuimos a ver, ya teníamos que irnos porque vivimos muy lejos. Lo importante fue que nos pudimos ver y compartir juntos. No es lo mismo hablar por Whatsapp, que en persona. Sin más que decir, muchísimas gracias por pasar por aquí.
Yo sí tenía como dos años que no veía a su mamá, ella llama Ana. La señora Ana tiene toda una vida cosiendo y la encontramos en ello. Me alegro mucho verla. Así nos sentamos las cuatro a hablar, conversar cada uno sobre varias cosas de nuestras vidas. Y por lo que pude percibir, aunque las cosas no han estado del todo bien en Carabobo, las buenas noticias nacen incluso ante la adversidad y eso me hizo feliz. Mariangela dice que nosotras seguimos iguales a qué cuando éramos más jóvenes, pero yo no se que pensar de eso (jajaja). Total que se nos pasó la hora volando y cuando fuimos a ver, ya teníamos que irnos porque vivimos muy lejos. Lo importante fue que nos pudimos ver y compartir juntos. No es lo mismo hablar por Whatsapp, que en persona. Sin más que decir, muchísimas gracias por pasar por aquí.



