
El Joker es un personaje surgido en los comics de DC en 1940, con el paso del tiempo ha logrado convertirse en uno de los más clásicos y complejos de la historia del cine, gracias a interpretaciones magnificas que cada vez han colocado una vara más alta. Su película de 2019 se presta para muchas conversaciones y debates, pero lo más importante es que se trata de una cinta que transmite emociones muy intensas y definitivamente no deja lugar a la indiferencia, es por eso que hoy les traigo mi opinión sin spoilers de Joker.

Con un estilo absolutamente contrastante Todd Phillips (director de The Hangover) nos trajo su aproximación a uno de los villanos más emblemáticos en el universo de las historietas, con una historia original y sin basarse particularmente en ningún comic nos presenta un relato que nos cuenta el origen del Joker, el cual nos hace preguntarnos cuales fueron los eventos y las personas que impactaron en la vida de Arthur Fleck de forma que se convirtiera en un villano.
Para esta aproximación tenemos a Joaquin Phoenix quien muy merecidamente fue ovacionado y galardonado en diversos festivales de cine por su interpretación, la cual personalmente me parece escalofriante y conmovedora al mismo tiempo, es una mezcla y un contraste de emociones que logro en conjunto con el director, como pocos villanos o antihéroes lo han hecho en la pantalla grande.

Esta película sin duda tiene muchas lecturas dependiendo de la perspectiva con la que la veas, desde una crítica a la sociedad, falsa inclusión o el individualismo, pero lo que para mi resalta realmente es su breve estudio de la soledad, ya que el director toma sus propios recursos y herramientas para intentar crear compasión en el espectador, hacia un personaje con una inclinación a la locura y con una enfermedad patológica.
Pero independientemente de estos recursos, los cuales debo decir a veces se abusa de ellos (particularmente al inicio de la película) para caer en una victimización del personaje (me refiero a cuando lo patean o lo tumban en una calle). Lo que realmente genera la compasión y empatía con el Joker es la identidad, con esto no me refiero a que no nos podamos sentir identificado con una tendencia a la locura o con una enfermedad, sino a la identificación con un ser solitario e incomprendido.


La realidad es que en esta época actual donde tenemos todas las herramientas, para conectar con otros seres humanos y sentirnos de cierta forma que pertenecemos a la sociedad. Debo decir que bajo mi punto de vista nunca habíamos estado tan solos, esto lo podemos ver sencillamente en las redes sociales, las cuales nos impulsan a que mostremos una imagen ficticia de nosotros mismos, ha mostrar una sonrisa todo el tiempo de tal manera que podríamos decir que todos nos estamos escondiendo detrás de una máscara de un ser sonriente, detrás de un payaso y eso es Joker, un hombre enfermo que está intentado formar parte de una comunidad que lo rechaza constantemente.
Este me parece un trágico y bello retrato muy bien capturado que nos lleva de la sociedad general al individuo, reflejado a través del personaje interpretado por Joaquin Phoenix, el cual no se puede comparar con la también grandiosa interpretación de Heath Ledger, ya que cada uno es un camaleón del terreno creado por sus correspondientes directores, con una visión muy específica de los rasgos y actitudes que buscaban transmitir. Particularmente aquí Joaquin Phoenix logra mostrar a través de sus gestos y corporalidad, a un hombre enfermo que realmente desearía no estarlo.

Por su parte la fotografía de la película deja una sensación de claustrofobia enmarcando a los personajes en espacios reducidos, donde en muchas ocasiones se mueven dentro de otro cuadro delimitado, asimismo el uso de las escaleras es un recurso frecuentemente utilizado en la película, que en mi opinión significa los vertiginosos cambios emocionales a los que se somete cada día el protagonista. Ahora la composición musical por parte de Hildur Guðnadóttir es hermosa y consigue vibraciones a través de los instrumentos, que saltan de la pantalla y se apoderan de todos nuestros sentidos, lo que hizo esta mujer es simplemente un trabajo grandioso.
Pienso que una de las palabras que mejor describe a esta película es incomodo, pero no por el nivel de crudeza o imágenes impactantes que estén presentes, sino por el mismo personaje, él es incomodo dentro y fuera de la ficción ya que he sabido de muchas personas que no saben cómo reaccionar durante algunas escenas fuertes, crudas y tristes llegando a soltar una risa nerviosa, evidenciando que muchas veces nuestra reacción ante aquello que no sabemos cómo procesar o no entendemos es la risa.

En conclusión puedo decirles que Joker es una experiencia realmente inmersiva, donde la atmosfera melancólica y deprimente impregna cada una de las escenas, se trata de una especie de caída libre en este intento de conocer al Joker, el futuro agente del caos en ciudad Gótica y un villano que vuelve a demostrar porque es uno de los más icónicos en la cultura popular. Esto definitivamente sin depender de su némesis Batman porque para funcionar no lo necesita, él solo acapara con destreza y poesía cada minuto de una película que comprende como respetar, la identidad de un personaje dentro de los comics y al mismo tiempo, no se siente delimitada por las convenciones que este género ha puesto en la cinematografía durante los últimos años.

Pic edited by me in Vegas Pro 17/Imagen editada por mi en Vegas Pro 17.
Text written and translated by me/Texto escrito y traducido por mi.



