En la cúspide del éxito de las telenovelas, latinoamérica en pleno, peleaba con uñas y dientes la supremacía de uno de los géneros más lucrativos del entretenimiento audiovisual, México, Venezuela, Brasil y Colombia principalmente se disputaban el liderato y los actores y actrices de esos productos eran considerados verdaderas estrellas.
La telenovela es una producción, parecida al seriado, pero compuesta por lo general de una única temporada, que se transmitía de manera continua y que muchas veces incluía un gran número de episodios, por lo general son melodramas, sin embargo, Venezuela y Colombia principalmente, fueron los primeros que incursionaron integrando este género a la comedia y los resultaron ser verdaderos éxitos de audiencia Guerra de Mujeres y la multipremiada Yo soy Betty, la fea son fantásticos ejemplos.
En la década de los 90, Venezuela y México, eran de lejos los países con mejores producciones en el sector. No obstante, el producto llegó a parecer repetitivo, con un fanatismo por versionar historias antiguas y con una verdadera falta de originalidad y en ese ambiente, Televisa estrena en horario estelar una telenovela que no venía -a priori- a romper esos estigmas, pero que nadie imaginó el impacto que tendría. Su nombre: Corazón Salvaje.
Era la tercera versión de la historia y sin duda la más exitosa. La versión proviene de un libro (novela) homónimo escrito por la escritora y dramaturga mexicana Caridad Bravo Adams en la que básicamente cuenta un drama familiar, dos hermanas y dos hermanos, el amor de por medio, los prejuicios y la traición en los extremos de la historia. La telenovela, era una producción de época, con vestuarios, exteriores, guiones y una fotografía muy bien lograda que, de plano colocaba al espectador en contexto y lo trasladaba sin duda a un puerto de México en los amaneceres del siglo XX. Pero, en mi caso, lo que me pareció más llamativo de la telenovela (que acabo de terminar de ver, gracias a la magia de Youtube), es su música.
Tiene una música original distintiva, que se ha convertido en símbolo sólo de ese producto y una de las pocas bandas sonoras que fueron comercializadas en formato CD, la música, al contrario de otras novelas (que sirve, en ocasiones, solo para rellenar silencios, pero no logran transmitir), logra situar al espectador en el ambiente de una escena o capítulo en particular, hace que el publico sienta miedo, tristeza, emoción... Toda la música, repito, diegética y extradiegética es maravillosa. Tal y como están las producciones hoy en día, me atrevería a decir, que tal vez, ese estupendo recurso musical (y además original) fue subutilizado en la edición.
Otro aspecto, son los exteriores. Aunque en realidad son pocos los escenarios involucrados, los juegos de cámara, las angulaciones y las tomas, siempre logran mostrar un sitio diferente, ubicando al espectador en un ambiente más grande de lo que realmente es, sin duda, fueron muy bien escogidos todos los complementos de exteriores y de estudio: utilería, decorados, accesorios, paleta de colores y por supuesto el vestuario, que en las damas, lucen mucho más grandioso. Como nota a parte, se puede notar que el traje masculino ha cambiado poco en más de un siglo y por otro lado, tira por la borda la estrategia de tener mujeres exuberantes en el casting, mostrando carne para obtener rating.
la historia es una verdadera historia de amor. El contexto de inicios del siglo pasado hace que los argumentos típicos de las telenovelas como la virginidad, la fe, la bastardía, la herencia, el valor de la palabra, del juramento, los duelos, la venganza, el qué dirán, la vergüenza, la influencia de la sociedad, cobren mayor peso y se vuelvan creíbles. El guión es una delicia. No es excesivamente florido, no es excesivamente coloquial, creo que es bastante realista para la época que intenta representar y por último la dirección es un deleite, se hace un uso fantástico de la grúa para el movimiento de cámara, hay muchas tomas secuencias que fueron realmente una delicia, primeros planos en donde los actores no eran los protagonistas, aunque estuvieran, tomas subjetivas y tomas panorámicas.
La producción fue un éxito sin precedentes y aún hoy (más de 30 años después) sigue siendo una referencia del género, creo que no ha habido ninguna que haya podido superarla, con todo y los avances que existen.
Para concluir, debo dejar claro, que sin los actores y actrices, nada de lo anterior funcionaría, y todos en esta novela están soberbios, son creíbles, ubicados, extraordinariamente construidos y finamente desarrollados, personajes grises que pueden alternar un amor puro y desinteresado y a la vez desatar destrucción a su paso como es el caso de Aimée (uno de los mejores personajes y sin duda para mi, la fuerza motriz de la trama) Sofía, Juan, Andrés, Lupe, Mariano y Azucena y los personajes ubicados en un lado de la balanza siempre, durante la historia como Mónica, Catalina, Noel, Alberto, Bautista, Juanita y Meche (tal vez este apartado es sólo para los que han visto la telenovela, pero que sirva de invitación para atreverse a disfrutarla).
Esta versión con reparto que de inmediato se hicieron estrellas: Edith González, Eduardo Palomo, Ana Colchero, Claudia Islas, Ariel López Padilla, Enrique Lizalde, Yolanda Ventura, Queta Lavat, César Évora y Queta Carrasco fueron los más destacados. Todos muy bien posicionados en sus caracterizaciones.
Una producción que invita a la nostalgia y los hace viajar a un lugar donde había una televisión de calidad con historias cautivadoras...


