What shape should love take? This is the question that sustains this entire film. Because far from the epic fantasy or perhaps science fiction that we might expect from a premise where an anthropomorphic merman is found in the Amazon and taken to a United States laboratory to be studied, this film runs in a different direction, starting from a protagonist who is already peculiar in her own right. This deaf-mute girl who cleans the scientific/military facilities and whom chance perhaps leads to cross paths with this creature that seems plucked from another world, but who undoubtedly shares bonds with us, something he demonstrates through a great humanity.
Humanity that cuts across the film with its lights and shadows. Perhaps each of the characters we find here, the protagonists, are a reflection of some extreme of humanity. Both that kindness, protection, and warmth that we can find in one of the co-protagonists, who without too many explanations is capable of giving up his personal space to give refuge to someone he does not fully understand, but whom he knows how to see as different without discriminating, because in this same character we could see another facet, another of the double readings that this film wants to give us, because it touches upon homosexuality in mild parts of the film.
But through this character, we have a reflection of otherness, of how in the era where the film takes place—the mid-20th century—this was still a taboo subject in the United States and in the world in general, and how through these discriminated, lonely people, in many ways, solidarity toward the different was more present. Counterposing him, we have the antagonist, who from his position of power pursues and intends to take advantage of that otherness, taking advantage through oppression, constant scrutiny for the sake of his own benefits or rather his own ego.
An ego that is hurt both physically and symbolically from the beginning of the film. With these issues only as background, the story revolves around unbridled love, an unusual passion between our protagonist and this Amazonian being.
A love that is built at first from curiosity, but quickly evolves into a voracious desire capable of flooding even the smallest corner where they meet. Because although between them not a word is spoken, no, it is not something they need. An issue resolved fantastically through the protagonist's condition, which for the film serves as a vehicle for many matters. And this would have been a perfect resolution had it not been for the world in which we live and which the film tries to reflect.
Because almost inevitably, such a different love was condemned to be pursued. Because yes, perhaps like all the films of its director Guillermo del Toro, there is a question that always arises for us here: who is truly the monster?
Because in the face of a world that does not allow your happiness, simply because it does not understand it or does not accept it, what would be the best solution? To flee?
This film leaves us open with a possible final drama, where flowing like water itself, our protagonists try to escape from everything that does not allow them to be as one, and in that flight into the unknown, it makes us wonder once more about the shape that love ought to have.
The kind that can change depending on any circumstance, molds itself to the container that holds it, and flows just like the shape of water.
Versión en Español:
¿Qué forma debe tener el amor? Esta es la interrogante que sostiene toda esta película.
Porque lejos de la épica de fantasía o tal vez ciencia ficción, que podríamos esperarnos de una premisa donde se encuentra un sirenido de forma antropomórfica en el Amazonas y se lo lleva un laboratorio de Estados Unidos para estudiárselo, esta película corre en una dirección distinta, partiendo desde una protagonista ya de por sí peculiar.
Esta chica sordomuda que limpia las instalaciones científicas/militares y que tal vez el azar la lleva a encontrarse con esta criatura que parece sacada de otro mundo, pero que sin duda comparte lazos con nosotros y esto lo demuestra a través de una gran humanidad.
Humanidad que transversaliza la película con sus claros y oscuros. Tal vez cada uno de los personajes que encontramos aquí, protagónicos, son un reflejo de algún extremo de la humanidad. Tanto esa bondad, protección, calidez, que podemos encontrar en uno de los coprotagónicos, quien sin demasiadas explicaciones es capaz de entregar su espacio personal para darle refugio a alguien que no comprende del todo lo que es, pero que él sabe ver como diferente aunque no discrimina, porque en este mismo personaje podríamos ver otra de las aristas, otra de las dobles lecturas que nos quiere dar esta película, porque toca la homosexualidad en partes leves del filme.
Pero a través de este personaje tenemos un reflejo de la otredad, de cómo en la época donde transcurre la película, mediados del siglo XX, todavía este era un tema tabú en los Estados Unidos y en el mundo en general, y cómo a través de estas personas discriminadas, solitarias, en muchos sentidos, la solidaridad hacia lo distinto estaba más presente. Contraponiéndose a este, tenemos al antagonista, quien desde su posición de poder persigue y pretende aprovecharse de esa otredad, aprovechándose a través de una opresión, de un escrutinio constante en pro de sus propios beneficios o más bien de su propio ego.
Un ego que se ve lastimado tanto física como simbólicamente desde el principio de la película. Con estas cuestiones solo de trasfondo, la historia gira sobre un amor desenfrenado, una pasión insólita entre nuestra protagonista y este ser amazónico. Un amor que se construye en un principio desde la curiosidad, pero que rápidamente evoluciona en un deseo voraz que es capaz de inundar hasta el más ínfimo rincón donde se encuentran. Porque aunque entre ellos no se media palabra, no, no es algo que necesiten.
Cuestión resuelta fantásticamente a través de la condición de la protagonista, la cual para la película sirve como vehículo para muchas cuestiones. Y esta hubiera sido una resolución perfecta de no ser por el mundo en el que vivimos y en el que la película intenta reflejar.
Porque casi de manera inevitable, un amor tan diferente estaba condenado a ser perseguido. Porque sí, tal vez como todas las películas de este, de su director Guillermo del Toro, hay una cuestión que siempre nos surge, aquí, ¿quién es verdaderamente el monstruo?
Porque ante un mundo que no permite tu felicidad, simplemente por el hecho de que no la entiende o no la acepta, ¿cuál sería la mejor solución? ¿Huir? Esta película nos deja abierto así como un posible drama final, donde fluyendo como la propia agua, nuestras protagonistas intentan escapar de todo aquello que no los permite ser como uno solo, y en esa huida hacia lo desconocido nos hace preguntarnos una vez más por la forma que debería tener el amor.
Ese que puede cambiar en dependencia de cualquier circunstancia, se amolda al recipiente que le contiene y fluye así como la forma del agua.
Rating: 85/100
