Hay momentos en la vida que, aunque pasen los años, permanecen intactos en la memoria como fotografías animadas llenas de risas y calidez. Para muchos de los que crecimos en los años noventa, las tardes después de la escuela tenían un ritual sagrado: Sintonizar la televisión de señal abierta, a partir de las 5 de la tarde, para ver El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Era como si el tiempo se detuviera, y el mundo…More
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