

Dentro de la historia humana, existen personajes que se hacen famosos no por sus virtudes, sino por el daño; la aplicación cruel, desmedida e inhumana de la maldad que tienen dentro y que los hace peligrosos y sobre todo, subestimados. Sí, como ya pueden sospechar, me refiero a los asesinos seriales. Personas como tú y como yo, de carne y hueso, que tienen hermanos, hermanas, familiares, que logran tener ciertas amistades e incluso, desarrollar vínculos emocionales con personas que son ajenas a ellos; como en el caso de convivir y saludar con extraños en la calle... Ahora bien, ésto de ningún modo quiere decir que sus actos, por lo que son conocidos, sean a causa o por culpa de incomprensión. Todo lo contrario, la respuesta más acertada, incluso para los profesionales, es que hacen lo que hacen completamente conscientes y decididos. Cual cazador tras su presa...

En este sentido, entender los crímenes de Richard Ramírez, es solo ver una parte de la realidad. Porque si bien fueron atroces, indescriptibles y soeces, no menos cierto es que corresponden con la realidad disociativa y narcisista de este tipo de psicópatas peligrosos y violentos. Esto es precisamente lo que la docuserie de Netflix nos muestra en el caso de investigación que desarrolla lo que realmente sucedió con este personaje. El modo en cómo la prensa de Los Ángeles, terminó con apodarle "The Night Stalker", en virtud de la manera en que, según el peritaje forense y policial, descubrían su "modus operandi" al ingresar a moradas; generalmente a altas horas de la noche, y atacar primordialmente a víctimas de la tercera edad, mujeres e incluso a niñas al azar en la calle... Pero no nos adelantemos, en esta review, veremos cómo la mente de un monstruo, en ocasiones parece surgida desde el principio y no por el daño recibido.
Ahora bien, los expertos coinciden, en el caso del "Night Stalker", dentro de la docuserie, que él creció en un hogar disfuncional, donde sus padres no estaban pendientes de él y las figuras de autoridad y respeto que tenía disponible en la niñez, se reducían a un primo que era mayor que él y que le instruía en el "satanismo". Es decir, en la práctica el niño Ramírez, aprendió a través de sus figuras de autoridad (a las que admiraba) que la violencia y el ser déspota, estaba bien. Además, del poco valor y empatía por los demás. Algo así como "el fin justifica los medios". Cuestión que luego se supo en la misma autobiografía que relata las "hazañas y delirios" que lo hicieron infamemente famoso.


Sin embargo, lo relativo a la trama no lo revelaré, porque mi intención con este post es hacer que ustedes, vayan y saquen sus propias conclusiones. Lo que yo quiero, es que sepan, que ciertamente lo hallarán bastante incómodo. Porque estarán juzgándolo (mientras observan la docuserie) con la moralidad sana, y ética, de las personas que normalmente no suelen masacrar a los demás como si de ovejas o ganado se tratara... Lo que sí les voy a detallar, y es el núcleo de este post,es lo que hay detrás de la maldad y la inhumanidad de los actos de Richard Ramírez. Independientemente de las causas que él arguya por los actos de vileza que hizo, lo determinante para entender su personalidad es la psicopàtía: el trastorno de personalidad menos tomado en cuenta de la historia.

Es la característica que comparten estos personajes, los asesinos seriales. Tanto él como Jeffrey Dahmer, John Wayne Gacy, o Charles Manson, sostienen el mismo patrón psicópata, obsesivo y compulsivo, con respecto al daño. Dañar por dañar es la premisa. Disfrutan con el hecho de ocasionar dolor a sus víctimas y ver cómo se retuercen. Además, en algunos casos, incluso, se toman las molestias de vigilar, acechar, violar e infringir la mayor cantidad de maldad posible hacia las personas que son protagonistas de sus retorcidas mentalidades. Y en palabras de Robert Ressler, conocido criminólogo retirado y fallecido del FBI; y también de John Douglas, que en sus libros aseguran que los psicópatas son incapaces de ser reformados. Es decir, "incurables".
Si bien, esta noción de "incurabilidad" parece ser demasiado drástica, pero está bien sostenida por las mentes de estos dos grandes investigadores, que dedicaron sus vidas a transcribir, entrevistar y documentar sus experiencias con los peores asesinos de la historia contemporánea, y en ellos lo más cercano al remordimiento que hallaron fue la ansiedad que les genera el encierro típico de la cárcel. Para ejemplificar mejor, sencillamente no se arrepentían sinceramente de sus nefastos hechos, sino de haber sido capturados por las autoridades o, por la delación de alguien cercano. Sus emociones no son superficiales o vacías como la gente pudieran pensar, sino que se limitan a sus intereses y una vez que cruzan el umbral de la violencia, jamás suelen detenerse.

Esto no quiere decir que todas los psicópatas son asesinos, no. De hecho, la abrumadora evidencia, indica que los que llegan al extremo de asesinar son irreformables, y suelen repetir sus conductas homicidas. Además, (y esto aplica en el caso de Richard Ramírez también) es que mientras más asesinen, más frenéticos se vuelven y por tanto más descuidados. Lo que vuelve la tarea policial, mucho más efectiva y paulatinamente suelen ser capturados. Asimismo, sin importar los años que estén tras las rejas, sus fantasías, los impulsos que dieron vida a este tipo de acciones, no desaparecen sino que pasan por una etapa de "hibernación" donde bajo las características represivas y vigiladas de un sistema de prisión no pueden prosperar, pero al salir (bien sea bajo fianza o al haber cumplido condena) casi de manera instantánea surge y se repite el círculo de la crueldad y maldad.


Nadie sabe muy bien cómo se inicia el trastorno de personalidad psicopática, pero de lo que sí están de acuerdo los estudiosos en este tema es que es multicausal. La exposición a la violencia, la pornografía a una etapa temprana, el abuso de drogas, alcohol, y las miserias humanas suelen ser factores detonantes. No siempre, pero sí suelen sembrar la semilla de lo que en un futuro será una máquina de matar y aniquilar. Lo curioso del asunto, es que jam´s ningún asesinato se ha cometido bajo los ojos atentos de un oficial de la Ley. Lo que quiere decir, por defecto, que los psicópatas no suelen ser "locos" como son llamados comúnmente, sino bastante lógicos. Solo lo hacen cuando las condiciones son favorables y no cuando existen riesgos para ellos.
Finalmente, la historia de crímenes, asesinatos y maldad del "Night Stalker", es tan solo una más en la infortunada, curiosa y siempre competitiva sociedad estadounidense. Pero también es el reflejo de un mundo que no suele investigar este tipo de trastornos, ni preparar bien a las autoridades para el resguardo de la ciudadanía. Dentro del caso de investigación que presenta Netflix, en la docuserie, están todos y cada uno de los pormenores que tuvieron que pasar los investigadores y los testimonios de los psiquiatras, psicólogos y terapeutas que tuvieron que tratar con Richard Ramírez. Sus valoraciones profesionales pero sobre todo, la tétrica opinión de que esto es solo la punta del iceberg de algo que seguirá repitiéndose cada vez más.
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