Ojo: Spoilers
Los que han crecido con Bambi, Pinocho, La Sirenita, Cenicienta, El Rey León y otras películas más de los estudios Disney quizás ubiquen a esta joya de espectáculo visual y musical que, por increíble que suene, ha sido en su tiempo un fracaso de taquilla por razones comprensibles (se estrenó en 1940, plena Segunda Guerra Mundial) y que ha recibido críticas muy duras desde la comunidad de la música clásica por cuestiones técnicas y por las adaptaciones de las obras elegidas (para saber más, pueden consultar la página inglesa de Wikipedia).
Recuerdo cuando mi abuelo (q.e.p.d) nos puso por primera vez esta película. Tenía como unos 5, 7 años de edad en ese entonces, cuando todavía se utilizaba los videocassetes formato Beta. Recuerdo cuánto me deleitaba ver a Mickey Mouse tratando de imitar a su metor, el brujo, o a la hipopótamo tratando de huir del lagarto. Era algo que de niña me fascinaba y a la vez me asustaba (el último corto era sobre la noche de las brujas), y lo sigue haciendo.
De hecho, fue por este filme que empecé a conocer la música clásica; con él conocí a Ponchielli, a Bach, a Tchaikovsky, hasta al mismísimo Beethoven. A partir de este filme empecé a explorar, en años posteriores, la colección de música clásica de mi abuelo.
Y así como yo, estoy segura de que muchos de ustedes habrán tenido un primero o un segundo contacto con este género musical calificado de elitista por mucha gente.
¿Para quien recomendaría este film? Con honestidad, lo recomendaría para todo público, especialmente para aquellos que les guste mucho explorar los distintos géneros musicales.
Aquí abajo les dejo un fragmento del film. ¡Que se diviertan!
https://www.youtube.com/watch?v=MJ7IGnQPZPQ



