Nota de la autora: Puede contener spoilers.
Rose y Gregory son dos profesores universitarios que imparten cátedra en la prestigiosa universidad estadounidense de Columbia. Lobos solitarios ambos, un día el destino (o la hermana de Rose) los une, empezando así una aventura que solo será el inicio del resto de sus días juntos.
El amor tiene dos caras (The Mirror Has Two Faces) es una comedia romántica dirigida, producida y protagonizada por Barbra Streissand. El elenco lo complementan Jeff Bridges, Pierce Brosnan y Lauren Bacall. Es un remake del film francés de 1958 Le miroir à deux faces, aunque bastante distinto en cuanto a contexto y contenido.
El film aborda el tema del amor cortés desde una perspectiva contemporánea. Y digo amor cortés porque el amor entre Rose y Gregory era inicialmente eso: una relación de armonía y respeto mutuo. Pero esa armonía no era espiritual, como lo plantea el propio concepto del amor cortés medieval; era una armonía intelectual, donde predomina el pensamiento de Gregory de que el sexo vuelve la relación una porquería.
Y es que el personaje de Bridges no parecía entender que lo mencionado por el personaje de Streissand sobre el por qué la relación sexual era utilizado para dar fuerza a la tragedia dentro de la literatura y para mitificar el amor de novela. Más que no lo parecía, no quería entender que, en una relación de pareja, todo lo que se vincula al amor mutuo debe incluirse, en especial el sexo y el afecto.
Es comprensible que esta negación se deba a las decepciones amorosas, pues en su momento él se sintió utilizado como un paliativo. Lo irónicamente triste es que esa negación se lo traspasa a la propia Rose; ésta no expresa abiertamente ese hastío monótono hasta la escena de la cena fallida de ambos cónyuges, cuando Rose le dice que ya no quería ser su esposa.
Lo interesante de este film es la pregunta que se plantea sin querer a través del argumento central: ¿Cómo sería el amor cortés en nuestros tiempos? Quizás la respuesta que la directora trató de dar no fuese la adecuada, pero sin duda fue un entretenido intento de plantear una situación no muy realista sobre una relación de pareja donde el sexo pretende ser desterrado por encima de lo intelectual.



